La contracara emocional de las fiestas: especialista revela cómo el estrés de fin de año «enmascara» nuestra verdadera identidad

Mientras las agendas se saturan de compromisos sociales, una especialista en medicina del estrés advierte que la clave para sobrevivir a diciembre está en aprender a decir «no» desde la autenticidad, no desde la culpa.

En medio del torbellino de cena de empresa, reuniones familiares, encuentros con amigos de la infancia y compromisos sociales que caracterizan a diciembre, la médica clínica y especialista en Psicoinmunoneuroendocrinología Luciana Balbey lanza una advertencia contundente: «La gente se compromete con mil cosas para las que el cuerpo no está preparado». En una entrevista exclusiva con CIUDAD TV, la experta —también formada en Mindfulness— desmenuza los mecanismos biológicos y emocionales que convierten las fiestas en un campo minado para la salud mental y física.

Según Balbey, el problema central no son las reuniones en sí, sino la desconexión entre lo que socialmente se espera que hagamos y lo que nuestro organismo realmente puede tolerar sin colapsar. «¿Realmente nos llenamos de esos lugares a los que vamos?», cuestiona. «¿O nos juntamos porque todo el mundo se junta? Esas preguntas, como gatillos, están buenísimas para decir: ‘Estoy muy cansada ¿por qué tengo que exigirme ir tres horas más a una reunión?'».

La biología del colapso: cuando la amígdala secuestra nuestra paz

Balbey explica con precisión científica lo que ocurre en nuestro cerebro cuando intentamos cumplir con «20 mil cosas a la vez» sin prioridades claras:

  • La amígdala cerebral, centro de procesamiento emocional, dispara reacciones de enojo, irritabilidad y ansiedad.
  • Esta señal no llega a la corteza prefrontal (área racional) para ser procesada, sino que va directo al cuerpo.
  • Las personas «sin inteligencia emocional escupen el enojo para afuera», descargándolo en otros como si fueran responsables.
  • Este ciclo activa las glándulas suprarrenales, que liberan adrenalina y cortisol —las hormonas del estrés— con efectos devastadores si se mantienen elevadas: aumento de frecuencia cardíaca, presión arterial, alteraciones inmunológicas y hormonales.

«El miedo más grande del ser humano del que nadie habla es quedar afuera», revela Balbey. «Afuera de lo que se está usando, de lo que está de moda, de lo que piensa el resto. Son miedos que activan la amígdala y van al cuerpo a liberar cortisol, que si lo tenés aumentado constantemente empieza a afectar a tus propias células. Es grave».

El testimonio personal: una Navidad en soledad elegida

En un gesto de coherencia extrema, la especialista confiesa que «la Navidad pasada, la pasé sola». Como persona «altamente sensible», reconoce que necesita «autoregularme» y que los estímulos que puede tolerar son menores que los de una persona neurotípica.

«Realmente hay que escuchar al cuerpo que es el que nos va a decir la verdad, no a mi mente», enfatiza. «Porque mi mente se maneja a través de la culpa, del qué dirán. Y yo no me quiero manejar emocionalmente por el miedo al qué dirán».

La receta radical: autenticidad como medida de salud

Para Balbey, la solución no está en técnicas complejas, sino en un cambio de paradigma fundamental:

  • Escuchar al cuerpo: «La recomendación más simple es fijarse en el cuerpo si está en condiciones».
  • Buscar coherencia: «El equilibrio del sistema nervioso depende de la autenticidad con la que vos te muevas». Cuando hay discrepancia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, el sistema colapsa.
  • Poner límites asertivos: «Los límites hay que ponerlos de manera asertiva y amorosa con la otra persona, y para eso uno tiene que estar en eje e integrado».

«Los seres humanos no somos seres racionales, somos seres puramente emocionales», aclara. «Y muchas veces esas emociones nos llevan a hacer cosas para las que nuestros cuerpos no están capacitados. Cuando más auténtico vos seas a tu realidad, aunque haya veces que se tenga que negociar, más equilibrio va a haber en tu sistema nervioso».

El estrés infantil: la creación de una «máscara» adaptativa

Un hallazgo particularmente preocupante de Balbey se refiere al impacto del estrés en los niños: «Altera la personalidad para adaptativa para poder moverse en el mundo. Ese es el gran problema: crea como una máscara y esconde su verdadero yo. Cuando llegamos a adultos tenemos que empezar a abrir capa por capa para ver quién realmente somos».

Este proceso de «enmascaramiento» temprano explicaría por qué tantos adultos encuentran tan difícil conectar con sus necesidades genuinas durante las fiestas: llevan décadas actuando según expectativas ajenas.

Síntomas de alerta: cuando el cuerpo grita lo que la boca calla

Balbey enumera las señales físicas y emocionales que indican que el estrés ha traspasado niveles manejables:

  • Síntomas físicos: Vértigo, colon irritable, migrañas crónicas.
  • Síntomas conductuales: Irritabilidad, ansiedad constante, comer rápido.
  • Síntomas existenciales: «No poder disfrutar de algo simple», como una conversación profunda con la pareja o un abrazo genuino.

«La gente se estresa porque no acepta la vida tal cual es», sentencia. «Estamos todo el tiempo pensando en cómo va a quedar, en la meta, en si vamos a llegar y no disfrutamos de esto que es lo único que hay».

El antídoto: mindfulness y preguntas gatillo

Como especialista en Mindfulness, Balbey propone esta práctica no como una técnica de relajación superficial, sino como una herramienta de reconexión radical con la experiencia presente. Las «preguntas gatillo» que sugiere —como «¿esto me llena realmente?» o «¿por qué debo ir si estoy exhausto?»— funcionan como interruptores de conciencia que permiten romper el piloto automático social.

«No se trata de fin de año sino de cuidarte siempre», concluye. «¿Por qué fin de año va a cambiar tu relación con tu cuerpo y con tu salud mental? La pregunta no es cómo sobrevivir a diciembre, sino cómo vivir todos los días desde la autenticidad, incluso cuando eso signifique pasar la Navidad solo».

¿Cuántos de tus compromisos de fin de año son elegidos desde la autenticidad y cuántos desde el miedo a quedar afuera? En un mes donde la presión social alcanza su pico máximo, la invitación de Balbey es revolucionaria: ¿Qué pasaría si, en lugar de correr para cumplir con todas las expectativas, nos detuviéramos a preguntar honestamente qué necesita realmente nuestro cuerpo y nuestro espíritu? La respuesta podría ser la mejor tarjeta de regalo que te des estas fiestas.

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