El dólar explota en su estreno: nuevo esquema cambiario arranca con saltos y duros interrogantes

La divisura trepó con fuerza en todas sus variantes en la primera jornada del año. El mercado reacciona a las nuevas reglas y se fija en los pagos de deuda y la liberación de fondos del blanqueo. ¿Logrará el Gobierno acumular reservas o la presión será mayor?

BUENOS AIRES. El 2026 arrancó con un golpe seco en el bolsillo de los argentinos. El nuevo esquema de bandas cambiarias se estrenó este jueves con un dólar oficial en veloz ascenso, marcando una tendencia que contagió a todas las cotizaciones paralelas. La promesa oficial de mayor flexibilidad para acumular reservas chocó, en el primer día, con la cruda realidad de un mercado ávido de divisas y una batería de pagos y desbloqueos multimillonarios a la vista.

Los números no dejan lugar a dudas: el debut fue de suba fuerte. El dólar oficial mayorista abrió el año en $1.467,5, con un salto de $10,5 en una sola jornada. En el Banco Nación, el minorista para el público ya se ofrece a $1.490. La tensión se irradió a los financieros: el MEP (+1.6%) cotiza a $1.504,26 y el Contado con Liquidación (CCL) (+0.8%) a $1.536,41. En el circuito informal, el blue se mantiene en zona de $1.530.

¿Por qué el salto? La tormenta perfecta del primer día
El ajuste en las bandas no opera en el vacío. Llega en un momento de extrema presión financiera y política, donde cada movimiento del tipo de cambio es observado con lupa. Los analistas señalan un combo explosivo que explica la reacción del mercado:

  1. La cuenta millonaria del 9 de enero: El fantasma del pago de deuda ronda. El Gobierno debe desembolsar aproximadamente u$s 4.300 millones el próximo viernes 9 de enero. Si bien la administración Milei ratificó que tiene los fondos, no especificó con qué instrumentos lo hará. Esta incertidumbre pesa como una losa.
  2. El tsunami del blanqueo: A partir de este 1 de enero, quedaron liberados más de u$s 20.000 millones que ingresaron al país bajo la ley de blanqueo de capitales de 2024. ¿Qué harán sus titulares con ese dinero? La posibilidad de que una parte busque refugio en divisas presiona al alza.
  3. La futura salida de utilidades: Se abre una ventana para que las empresas giren al exterior las ganancias correspondientes a los balances cerrados en 2025. Es otro potencial drenaje de dólares que el mercado anticipa.
  4. Demanda contenida: El propio Gobierno reconoce un “renovado aumento de la demanda” desde mediados de diciembre, un clásico de fin de año que se trasladó al inicio del 2026.

El objetivo oficial: acumular reservas, ¿a qué costo?
El corazón de la nueva estrategia es claro: flexibilizar la banda cambiaria para permitir una mayor depreciación del peso y así estimular las exportaciones, desalentar importaciones y, en teoría, comenzar a acumular reservas en el Banco Central. Es el reclamo número uno de los mercados y un pilar para cualquier programa de estabilización.

Sin embargo, el primer día plantea una pregunta incómoda: ¿El ritmo de la suba será manejable o se descontrolará? Los futuros, que empezaron la jornada a la baja, terminaron revirtiéndose y proyectan un dólar mayorista a $1.504 para fin de enero y a $1.685 para junio. Una señal de que los operadores esperan más presión alcista.

El riesgo país y la sombra de la deuda
Este contexto de fragilidad fue el que llevó al riesgo país argentino a perforar los 600 puntos básicos a mediados de diciembre. La capacidad de cumplir con el pago del 9 de enero sin generar turbulencias cambiarias severas es la prueba de fuego inmediata para el equipo económico.

¿Qué viene? Una calma tensa y bajo presión.
El Gobierno apuesta a que, con un tipo de cambio más alto y realista, pueda frenar la sangría de reservas y empezar a comprar dólares. Pero el camino está minado: la demanda interna es voraz, los vencimientos externos apuran y los capitales liberados tienen un pie afuera.

El mensaje del primer día del nuevo esquema es crudo: la transición hacia un mercado cambiario más flexible será volátil y dolorosa. Cada centavo de suba del dólar se traduce directamente en más inflación y en un golpe al poder adquisitivo de los argentinos. La pulseada entre el plan oficial y las duras leyes del mercado acaba de comenzar, y el primer round fue para la tensión.