La canasta básica no para de moverse: un viaje de subas y bajas en la feria de enero

19 de enero de 2026 – En el corazón del verano, el verdadero termómetro de la economía no está en las estadísticas, sino en los puestos de frutas y verduras. Una recorrida por el Mercado «El Correntino» en el barrio San Francisco revela una coreografía compleja de precios: algunos productos dan un respiro, mientras otros escalan posiciones, dejando a los compradores en una danza diaria de cálculos y prioridades.

El relevamiento, que compara los valores actuales con los de mediados de noviembre pasado, pinta un escenario dividido. No hay una tendencia uniforme, sino un pulso marcado por la tierra, el clima y la logística.

Verduras: un mapa de contrastes
En el mundo de las hojas y los tubérculos, las noticias son mixtas. La lechuga y el tomate redondo suben de $3.000 a $3.500 el kilo, un aumento que se siente en la ensalada diaria. En una señal alentadora, el tomate perita cede, pasando de $3.500 a $3.000.
Los pilares de la cocina argentina, la cebolla y la papa, no logran contenerse: trepan desde los $900 a aproximadamente $1.200 el kilo, un incremento que impacta en la base de guisos y salsas. El morrón verde sigue esa tendencia ($2.500 a $3.000), mientras que los rojos y amarillos se mantienen como un lujo a $5.000 el kilo. La zanahoria también suma, de $1.500 a $2.000.

Frutas: las reinas del verano con precios en ascenso
El sector frutal es el que muestra los aumentos más contundentes. La manzana lidera esta subida con un salto notable: de $4.000 a $6.000 el kilo. La pera la sigue, de $3.500 a $5.000. La banana ($2.500 a $3.500) y la naranja ($1.200 a $1.700) completan un panorama donde el ananá, con un aumento más moderado a $3.000, parece una de las opciones más accesibles.

Una luz de alivio: los huevos bajan
En medio de las subas, hay un destello de alivio para el bolsillo. Los huevos en todas sus presentaciones registran una baja bienvenida: el maple de 30 unidades baja de $5.800 a $5.000, la docena de $2.800 a $2.500, y la unidad de $300 a $250. Un respiro para una fuente clave de proteínas.

La voz de la gente y los vendedores
«Uno viene y elige lo que está más cómodo, trata de ajustarse», comenta María, mientras revisa los tomates perita. Como ella, otros compradores coinciden en una percepción de relativa estabilidad en las últimas semanas, a pesar de los picos en algunos productos.
Desde el puesto, los comerciantes explican que este vaivén responde principalmente a la estacionalidad y al volumen de ingreso desde las zonas productoras. «La manzana está cara ahora por un tema de oferta, pero en los próximos días debería empezar a normalizarse», anticipa un vendedor, ofreciendo un rayo de esperanza para los amantes de la fruta.

Un equilibrio frágil en la mesa
Este mosaico de precios refleja la tensión constante en la economía familiar. Mientras algunos celebran la baja del tomate perita y los huevos, otros observan con preocupación cómo la manzana y la papa se alejan. En un mes donde la ANSES distribuye ayudas con un ajuste del 2.47%, cada peso cuenta el doble en la feria.
La pregunta que flota en el aire es: ¿Podrá la oferta estacional aplacar la suba de los próximos días, o la canasta básica seguirá su marcha errática? La respuesta, como siempre, estará en los puestos del mercado.