Se rompió el ancla: la inflación dinamitó la pauta salarial y reabre todas las paritarias en medio de la crisis
20 de enero de 2026 – La estrategia clave del Gobierno para anclar los precios se quebró por donde más duele: en el bolsillo de los trabajadores. La pauta salarial oficial del 1,5% mensual, diseñada como un pilar del plan de desinflación, fue arrasada por la aceleración de los precios en el segundo semestre de 2025. El resultado es un “paréntesis” en la política de ingresos, según un informe de C-P Consultora: una reapertura generalizada, silenciosa y heterogénea de las negociaciones paritarias que, sin embargo, no logra alcanzar a la inflación y augura más caída del poder adquisitivo.
Un ancla que se hundió
El informe describe una secuencia elocuente: la imposición de una pauta rígida durante 2025 generó “caídas reales ininterrumpidas” en los salarios de convenio, que hacia noviembre acumulaban una pérdida cercana al 4,5%. Cuando la inflación mensual trepó al rango del 2,5% al 2,8% en los últimos meses del año, la ficción se hizo insostenible. Los gremios y empresas, sin grandes medidas de fuerza pero con tensión creciente, volvieron a sentarse a negociar, superando “con creces” la pauta oficial, aunque sin lograr recuperar el terreno perdido.
Aumentos que no alcanzan
La realidad es desoladora: “La gran parte [de los convenios] no logra superar la inflación vigente”, advierte el análisis. Esto significa que, incluso con reaperturas, el salario real sigue en picada. La conflictividad no estalla en paros masivos, sino en una “dispersión silenciosa”: se negocian sumas fijas extraordinarias, gratificaciones no remunerativas y acuerdos de cortísimo plazo (de 3 a 4 meses de duración) que reflejan la total falta de horizonte.
Ejemplos concretos lo demuestran:
- Camioneros: Logró una suma fija de $35.000 y un 3,5% extra, además del 1% mensual de ajuste.
- Comercio: Incorporó una suma fija de $60.000 (equivalente a un 5,4% extra), pero sin aumentos porcentuales futuros, lo que “promete una rápida licuación”.
- Aceiteros: Acordó una gratificación extraordinaria de casi $1,9 millones, pagadera en dos cuotas.
La otra cara: pymes al borde del abismo
Mauro González, de la Confederación PyME, aporta la perspectiva de un sector en crisis: “Los despidos y las suspensiones no se detienen”. La caída “abrupta” de la rentabilidad y de la productividad limita severamente la capacidad de las empresas, incluso las más grandes, para conceder aumentos. “Hay cierres de empresas y este derrotero de caída no se detiene”, sentenció, pintando un escenario donde la presión por recomponer salarios choca contra la pared de la inviabilidad económica.
Un horizonte enrarecido y sin coordinación
El diagnóstico final es crudo. El Gobierno perdió la herramienta de coordinación (la pauta del 1,5%) pero no logró instalar otra. El mercado laboral navega a la deriva: con inflación alta, actividad estancada, empleo en retirada y la sombra de la reforma laboral generando incertidumbre adicional.
La única salida para retomar un sendero de negociación ordenada, según la consultora, es una baja sostenida de la inflación junto con una recuperación económica real. Mientras eso no ocurra, el ciclo perverso seguirá su curso: paritarias que se reabren para conceder aumentos que, al mes siguiente, la inflación ya se comió. La pregunta que nadie puede responder es cuánto podrá soportar el tejido social este deterioro silencioso pero persistente.
