Campo Largo transforma su suelo: el gobernador Zdero supervisa las obras de pavimentación que marcan «un antes y un después»
Con mano de obra local y en un trabajo articulado entre provincia y municipio, la pavimentación de nuevas cuadras busca mejorar la conectividad, la seguridad y la calidad de vida en una localidad que crece, cambiando para siempre el perfil urbano del pueblo.
El gobernador Leandro Zdero recorrió este martes las calles de Campo Largo para supervisar en persona el avance de las obras de pavimentación que están transformando la fisonomía y la conectividad de la localidad. Acompañado por el intendente Manuel Suárez, el ministro de Infraestructura, Hugo Domínguez, y el subsecretario de Municipio, Marcelo Barrios, el mandatario provincial constató cómo el asfalto se convierte en un símbolo tangible de desarrollo para una comunidad del interior chaqueño.
Zdero no escatimó en definir la importancia del proyecto: «El pavimento significa crecimiento, mayor conectividad y desarrollo». Y agregó: «Es una obra interesante, sumamente importante, que la habíamos articulado con el intendente y hoy la estamos materializando». Para el gobernador, estas cuadras permiten «jerarquizar el perfil urbano de una ciudad que está creciendo, generar mayor conectividad y mejorar la calidad de vida de los vecinos».
Un impacto que va más allá del asfalto
La obra, que consiste en la ejecución de varias cuadras de pavimento, tiene un efecto multiplicador en la economía local:
- 👷 Mano de obra local: La construcción genera empleo directo para los habitantes de Campo Largo, dinamizando la economía del pueblo.
- 🛣️ Conectividad y seguridad: Mejora la vinculación entre barrios, facilita el transporte y aumenta la seguridad vial y vecinal.
- 🏙️ Perfil urbano: Transforma la imagen de la localidad, sentando las bases para un crecimiento ordenado y atrayendo potenciales inversiones.
«Para nosotros es fundamental trabajar de manera articulada», subrayó Zdero, resaltando el trabajo conjunto entre la provincia y el municipio. «Vamos paso a paso, consolidando la posibilidad de que todos los pueblos puedan crecer. Más allá de las dificultades, en el día a día, tenemos que seguir trabajando espalda con espalda para encontrar las soluciones que necesitamos».
La voz de la intendencia: «Un antes y un después»
El intendente Manuel Suárez expresó su agradecimiento al Gobierno provincial y dimensionó el impacto de la obra desde la perspectiva de un pueblo del interior: «Son un antes y un después. Tal vez quienes viven en las grandes ciudades no dimensionan lo que significa una cuadra de asfalto en un pueblo, pero para nosotros nos cambia la calidad de vida, la conectividad entre barrios y también la seguridad».
«Estoy muy contento de que podamos avanzar con estas cuadras y de a poco ir llegando a cada barrio», concluyó Suárez, reflejando una visión incremental y progresiva del desarrollo urbano, donde cada nueva calle pavimentada es un logro colectivo.
Los vecinos celebran el cambio
El entusiasmo no se limita a las autoridades. Nancy, una vecina de la localidad, expresó la satisfacción de la comunidad: «Campo Largo está quedando hermoso y el pavimento es un antes y un después. Agradecemos al gobernador porque todo va mejorando». Y cerró con un sentimiento compartido: «Es un orgullo para todos ver el cambio que va a generar este pavimento».
Estos testimonios capturan la esencia de la obra pública en el interior: un progreso visible, palpable y que impacta directamente en la rutina diaria de las personas, desde evitar el barro en días de lluvia hasta acortar los tiempos de viaje dentro del pueblo.
Una política de desarrollo territorial
La obra en Campo Largo no es un hecho aislado. Se enmarca en una política provincial de fortalecimiento de la infraestructura en el interior, tal como se vio recientemente con las inversiones en infraestructura eléctrica en Castelli. El mensaje es claro: el desarrollo debe llegar a todos los rincones de la provincia, priorizando obras que resuelvan necesidades básicas y habiliten un crecimiento sostenido.
«El pavimento es la materialización de una promesa de progreso», analizó un urbanista. «En el interior, una calle de tierra a asfalto no es solo una mejora superficial. Reduce el polvo en verano y el barro en invierno, mejora el acceso a servicios, incrementa el valor de las propiedades y, sobre todo, le devuelve a la comunidad la dignidad de vivir en un espacio ordenado y cuidado. Es el primer escalón para atraer comercios, mejorar la recolección de residuos y tantos otros servicios».
¿Puede una simple cuadra de asfalto ser el desencadenante de un ciclo virtuoso de desarrollo para un pueblo del interior? En lugares como Campo Largo, la respuesta de los vecinos es un sí rotundo. ¿Estará la provincia replicando este modelo de obra pública articulada, con mano de obra local y alto impacto comunitario, en otras localidades que esperan su «antes y después»? Por ahora, Campo Largo camina, o mejor dicho, rueda hacia su futuro sobre un pavimento nuevo.
