Crisis en la obra pública del Chaco: sindicato advierte despidos y obras paralizadas

El secretario general de la UOCRA provincial, Ariel Ledesma, encendió las alarmas: “Ya empezamos a tener paralizaciones y eso nos preocupa mucho”. Criticó la falta de proyección para 2026 y cuestionó el enfoque de la reforma laboral.

¿Qué está pasando en Chaco? Lejos de la reactivación esperada para enero, el sector de la construcción chaqueño enfrenta un panorama sombrío. Obras que avanzaban a buen ritmo con cientos de trabajadores comenzaron a paralizarse, llevando a despidos y una incertidumbre que se extiende por toda la provincia.

Así lo describió con crudeza Ariel Ledesma, secretario general de la UOCRA Chaco: “Nosotros creíamos que íbamos a seguir con el ritmo de obra que dejamos en diciembre y arrancar en enero, pero ya empezamos a tener paralizaciones, y eso nos preocupa mucho”.

La raíz del problema: obra pública que no llega
Ledesma apuntó directamente a la caída sostenida de la inversión pública, un problema estructural que afecta más que al empleo. “Lo grave es que no solo afecta a los trabajadores de la construcción, sino a toda la provincia”, sostuvo. La falta de obra se traduce en carencias de infraestructura crítica: rutas en mal estado, déficit de agua potable, cloacas y energía eléctrica, lo que frena tanto la vida cotidiana como la producción.

Dos problemas que se agravan: informalidad y falta de diálogo

  1. Auge de la informalidad: Mientras se paralizan obras formales, crece el trabajo en negro. “Estamos viendo mucha informalidad en el sector”, alertó Ledesma, y cuestionó la prioridad del debate nacional: “En lugar de discutir cómo generar trabajo, nos quieren llevar todo el tiempo a hablar de reforma laboral”.
  2. Falta de una mesa tripartita: El dirigente reclamó un espacio de diálogo concreto entre Estado, empresarios y trabajadores. “Nadie se salva solo. Es la única manera de salir adelante”, afirmó. Criticó además que la reforma laboral se impulse “sin convocar a los sindicatos”, generando confusión e incertidumbre incluso para las empresas.

Las cifras que preocupan
Actualmente, el sector tiene unos 4.000 trabajadores registrados, una cifra que queda a años luz de lo que Chaco necesita. “Cuando pasamos los 8.000 o 10.000 trabajadores, es porque la economía se empieza a mover en serio”, explicó Ledesma, recordando el efecto multiplicador de la construcción, “la madre de la industria”.

Un futuro que se ve tan oscuro como el presente
Sobre la obra privada, el dirigente reconoció un leve movimiento, pero insuficiente para compensar el colapso de lo público. Sin crédito y sin consumo, no hay dinamismo. Su pronóstico para 2026 es pesimista: “Vemos al 2025 un poquito mejor que el 2024, pero estamos en la misma situación. No vemos esa luz que nos diga que se van a generar más puestos de trabajo”.

El reclamo de fondo: un Estado presente
Más allá del diálogo, Ledesma exigió controles efectivos para combatir la informalidad y políticas de acompañamiento para las empresas que mantienen el empleo registrado. Su mensaje final es un llamado a priorizar lo urgente: “Mientras no generemos puestos de trabajo y consumo, nunca vamos a poder discutir en serio una reforma”.

La crisis en Chaco no es solo un dato laboral; es un termómetro de la actividad económica y un recordatorio de las deudas pendientes en infraestructura básica para miles de chaqueños.