Atacan a golpes a un joven en Catamarca: apuntan a una patota de «chicos bien» de Concepción

Ocho agresores habrían golpeado brutalmente a una víctima indefensa a la salida de un boliche en Las Estancias. El episodio, filmado y viralizado, reaviva el trauma del caso Fernando Báez Sosa.

Un violento ataque grupal conmocionó a la localidad catamarqueña de Las Estancias, en la zona de Aconquija, durante la madrugada de este sábado. Una patota de ocho jóvenes, señalados como «chicos bien» oriundos de la ciudad de Concepción, habría agredido a golpes a otro joven que quedó totalmente indefenso ante la superioridad numérica, según testigos y un video que circula en redes sociales.

El episodio:
El hecho ocurrió en las inmediaciones del balneario municipal, a la salida de un local bailable. Testigos relataron que la golpiza se prolongó pese a la presencia de numerosas personas en el lugar, sin que nadie interviniera para detenerla. La víctima quedó a merced del grupo en una escena que, según quienes la presenciaron, revivió episodios de violencia juvenil que el país creía haber aprendido a repudiar.

La investigación y el impacto social:
El caso ya está en manos de la Justicia de Catamarca, que busca determinar las circunstancias exactas del enfrentamiento y las responsabilidades de los agresores. Sin embargo, más allá de lo penal, el episodio reavivó un profundo debate social.
Una de las voces que repudió el hecho lo resumió con crudeza: «Se nota que no aprendimos de lo que le ocurrió a Fernando Báez Sosa», en referencia al crimen emblemático ocurrido en Villa Gesell en 2020, donde un grupo de jóvenes rugbistas mató a golpes al adolescente.
La violencia grupal en contextos nocturnos, la pasividad de algunos espectadores y la percepción de impunidad de ciertos sectores vuelven a estar en el centro de la escena.

Una comunidad preocupada:
El ataque dejó una profunda preocupación en la comunidad de Las Estancias, una zona turística de sierras, por la reiteración de conductas violentas en ámbitos recreativos. La viralización del video agrega un componente de alarma pública y presión para que la justicia actúe con celeridad.
El caso se presenta como otro trágico recordatorio de que la violencia «entre pares», lejos de erradicarse, muta y resurge en distintos puntos del país, poniendo en evidencia falencias sociales que van mucho más allá de un simple conflicto entre jóvenes. La sombra de Báez Sosa, una vez más, es alargada.