Colapso Inminente: La Salud Privada del Chaco Advierte que No Puede Seguir Funcionando

El presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios (ACLYSA), Armando Frangioli, lanzó una alerta extrema: el sistema está en su peor momento, comparable a 2001 y la pandemia, pero sin subsidios. La razón: los aranceles congelados del InSSSeP (obra social provincial) y costos que se disparan. 5.000 empleos directos y la atención de miles de chaqueños están en riesgo.

Mientras la salud pública chaqueña está en huelga, la salud privada da su propio grito de agonía. El titular de ACLYSA, Armando Frangioli, pintó un panorama desolador: el sistema de clínicas y sanatorios de la provincia atraviesa «uno de los momentos más difíciles» de su historia, al borde de la inviabilidad económica por el congelamiento de aranceles de la obra social provincial InSSSeP y el aumento galopante de todos sus costos.

La raíz de la crisis: dependencia total de una obra social quebrada
Frangioli expuso una realidad cruda: entre el 75% y el 80% de las prestaciones del sector privado en Chaco las paga el InSSSeP, la obra social de los empleados públicos provinciales. «Somos una provincia altamente dependiente del empleo público», admitió. El problema es que el InSSSeP, en una situación financiera crítica, no actualiza sus aranceles desde julio de 2025, mientras la inflación acumulada supera el 20%.

Costos por las nubes, ingresos congelados: la ecuación que no cierra

  • Ingresos congelados: Los valores que paga la obra social por una práctica médica, un día de internación o un estudio complejo están paralizados en el tiempo.
  • Costos en espiral: Todo lo demás sube: salarios, cargas sociales, luz, gas, insumos y medicamentos. Frangioli dio un ejemplo escalofriante: «Un tubo de tomógrafo cuesta entre 50 y 70 mil dólares y es imposible reponerlo con los valores que hoy pagan las obras sociales».

Consecuencias: empleo y acceso a la salud en peligro
El sector genera unos 5.000 puestos de trabajo directos en unas 70 estructuras de internación en toda la provincia. «Si no encontramos una salida, muchas empresas no van a poder seguir funcionando», advirtió Frangioli. Esto no es solo un problema de empresarios; es una amenaza para el acceso a la salud de miles de chaqueños que dependen de prepagas y obras sociales, especialmente en el interior, donde el sector público ya está colapsado.

Un diálogo sin soluciones y un futuro sombrío
El dirigente aclaró que hay diálogo con el gobierno y el nuevo directorio del InSSSeP, pero que el escenario sigue siendo «muy difícil». La crisis no es solo provincial; obras sociales nacionales y del sector rural también aplican recortes.

Contexto de tormenta perfecta en la salud chaqueña:
Esta alerta se suma a la crisis de la salud pública (paro de APTASCH, reclamos salariales, faltante de insumos) y al primer caso de H3N2 importado. La conclusión es aterradora: tanto el sistema público como el privado de salud en Chaco están al borde del colapso financiero y operativo. El gobierno provincial, con sus propias cuentas al borde del default, tiene que elegir qué incendio apagar primero, mientras la salud de la población pende de un hilo cada vez más delgado.