Argentinos Juniors escribe un capítulo singular: debutó Ryoga Kida, el japonés de 20 años que esperó dos años su oportunidad

En el triunfo agónico ante Sarmiento, el delantero japonés Ryoga Kida tuvo sus primeros minutos oficiales en la Primera División argentina. Ingresó en el segundo tiempo, estuvo a centímetros de marcar en su primera intervención y dejó buenas sensaciones tras dos años de adaptación en el club.

El triunfo de Argentinos Juniors sobre Sarmiento de Junín en la primera fecha del Apertura 2026 dejó un dato histórico para el club de La Paternal: el debut oficial en Primera División de Ryoga Kida, el delantero japonés de 20 años que tras dos temporadas de trabajo silencioso en Reserva finalmente tuvo su oportunidad en el equipo profesional.

El debut: pocos minutos, mucha expectativa
Kida ingresó a los 27 minutos del segundo tiempo (con el dorsal 34) en reemplazo de Nicolás Oroz. En su primera intervención dejó una acción que quedará en el recuerdo: se asoció con Leandro Fernández por la izquierda, jugó una pared y sacó un potente remate que obligó a una buena intervención del arquero Javier Burrai, estando a centímetros de convertirse en un gol de estreno soñado.
El joven atacante, acostumbrado a jugar por la banda izquierda, mostró en su breve participación movilidad, predisposición ofensiva y criterio, superando la lógica timidez de un estreno en un partido tenso que se definió en el minuto 97.

Una adaptación de dos años: el camino hasta la Primera
La llegada de Kida a Argentinos Juniors se remonta a 2024, cuando el club lo trajo desde el Nagoya Grampus de la J1 League japonesa. Su incorporación fue con la vista puesta en el proyecto de Reserva. Firmó inicialmente por una temporada y luego extendió su vínculo hasta fines de 2025.
En ese lapso, el japonés disputó 33 partidos en la Reserva, marcó 6 goles y dio 2 asistencias, números que respaldaron su progresión y le valieron la confianza del cuerpo técnico para dar el salto al primer equipo.

Un símbolo de la globalización del fútbol argentino
El debut de Kida es más que un dato anecdótico. Representa la paciencia en un proyecto de formación en un club con tradición de apostar a jóvenes, y a la vez es un símbolo de la creciente internacionalización del fútbol argentino, que comienza a atraer talento de ligas lejanas no tradicionales, como la japonesa. Su bautismo exitoso, aunque breve, abre la puerta a que «El Samurái de La Paternal» siga sumando minutos y escribiendo su propia historia en el fútbol argentino.