Coparticipación en Formosa: El mapa de la inequidad que castiga a la Capital y a Las Lomitas

Los números no mienten, y cuando se trata de fondos públicos, pintan un mapa de desigualdad que vulnera a comunidades enteras. Un análisis de la distribución de la coparticipación provincial en Formosa para diciembre de 2025 revela un sistema que, lejos de buscar el desarrollo armónico, parece funcionar como un instrumento de castigo y premio político, donde municipios con más habitantes reciben menos dinero por persona que otros mucho más pequeños.

El reparto desigual: ¿Quién gana y quién pierde?

La provincia recibió en diciembre casi $180.000 millones, lo que equivale a $295.967 por cada formoseño. Sin embargo, el Gobierno Provincial se quedó con el 90% de esa masa de dinero, repartiendo solo un 10% entre sus 36 municipios.

Dentro de ese ya magro reparto, la injusticia se agudiza. Las localidades más beneficiadas por habitante fueron:

  • El Colorado: $36.133
  • Laguna Blanca: $27.771
  • Pirané: $27.706

Mientras, en el otro extremo, las más perjudicadas son:

  • Formosa Capital: $22.170
  • Las Lomitas: $16.374 (la mitad de lo que recibe El Colorado por persona)

El caso emblemático de Las Lomitas: La asfixia financiera en cifras

La situación de Las Lomitas no es solo desventajosa; es escandalosa y parece diseñada para estrangular a la comunidad. Con 21.988 habitantes, recibió $360 millones en diciembre.

Ahora, comparemos:

  • El Colorado (con MENOS habitantes: 18.068) recibió $652 millones (casi el doble).
  • Pirané (población similar: 27.438) recibió $760 millones (más del doble).
  • Laguna Blanca (con MUCHOS MENOS habitantes: 14.545) recibió $403 millones (más que Las Lomitas).

El golpe final a la lógica: municipios con UNA TERCERA PARTE de la población de Las Lomitas recibieron montos similares.

  • Villa Dos Trece (7.041 hab.): $348 millones.
  • Riacho He Hé (7.473 hab.): $341 millones.

La conclusión es ineludible: si se aplicaran criterios objetivos de reparto per cápita, a Las Lomitas le estarían reteniendo aproximadamente el 50% de los fondos que le corresponderían. Eso son alrededor de $300 millones menos por mes para obras, servicios y desarrollo de una ciudad de casi 22.000 personas.

¿Cómo funciona este sistema? Un mecanismo opaco y anacrónico

La distribución se rige por la Ley Provincial de Coparticipación N° 766, aprobada en 1988 y nunca actualizada. Es una norma que nació en otra era democrática y económica del país, y que carece de criterios técnicos, transparentes y objetivos para el siglo XXI.

La gran pregunta: ¿Es ineficiencia o es castigo político?

El patrón que revelan los números alimenta una sospecha largamente extendida en la provincia: el gobierno de Gildo Insfrán utiliza los fondos públicos, que son de todos los formoseños, para disciplinar a las comunidades que no se alinean políticamente con el oficialismo.

No se trata de un mero desequilibrio técnico. Se trata de que el acto democrático de votar a una opción diferente en un municipio tiene como consecuencia un castigo colectivo en forma de menos hospitales, calles, escuelas y oportunidades para todos sus vecinos.

¿Qué se esconde detrás de esta opacidad?
El gobierno provincial oculta deliberadamente esta información. Publicarla, como se ha hecho ahora, permite a la ciudadanía hacer la pregunta incómoda: ¿Por qué un formoseño de Las Lomitas o de la Capital vale menos, en términos de inversión pública, que un formoseño de El Colorado o Laguna Blanca?

La coparticipación dejó de ser, en este contexto, una herramienta de equidad. Se transformó en el hilo invisible que maneja los hilos del poder local, premiando la lealtad y castigando la disidencia, mientras ahoga el desarrollo de ciudades enteras. La democracia, en Formosa, también se mide en pesos por habitante. Y para miles de personas, esa cuenta no cierra.