Marixa Balli cierra su local emblemático en Flores y da la voz de alarma: «No va gente, no te compra, la gente está de mal humor»
La crisis económica tiene un rostro concreto y una dirección precisa: Avenida Rivadavia, Flores. La empresaria y panelista Marixa Balli confirmó el cierre de su local de indumentaria Xurama, un negocio que mantuvo por casi dos décadas, y pintó un panorama desolador para el comercio minorista en uno de los polos comerciales más importantes del país.
«El 2025 fue el peor año», sentenció Balli en declaraciones al programa A la Barbarossa. Su relato es la crónica de un naufragio comercial que muchos otros locales están viviendo en silencio:
- «No va gente»: La afluencia de clientes se desplomó.
- «No te compra»: Quienes entran, no gastan. El consumo está paralizado.
- «La gente está de muy mal humor»: El clima social y económico se respira en la calle y en los negocios.
- «Hay un momento que te agota»: El desgaste emocional y financiero del emprendedor llega a un límite.
Las consecuencias tangibles de la crisis
La decisión no fue solo bajar la persiana. Trajo medidas dolorosas y drásticas:
- Rescisión de contratos: «Tuve que rescindir todos los contratos, obvio».
- Liquidación total: Todo el stock está en oferta en un local reducido sobre Rivadavia.
- Reinvención forzosa: «Ahora estoy cambiando de rubro», anunció, señalando el abandono de una actividad que desempeñaba desde 2005.
Una alerta que va más allá de un local
La advertencia de Balli es más profunda. Si en Flores –históricamente el polo comercial de precios más accesibles del Área Metropolitana– la situación es crítica, es un termómetro alarmante para toda la economía interna.
«Espero que en algún momento cambiemos y podamos mejorar, y que la gente se pueda dar el lujo de comprar algo», expresó con esperanza. Pero su testimonio es un dato duro: cuando el consumo se derrumba en el corazón popular del comercio porteño, es porque el poder adquisitivo ya ha tocado fondo.
Este cierre no es solo una noticia de farándula; es un caso testigo de la tormenta perfecta que enfrentan miles de pymes y comercios: caída del consumo, altos costos y un clima social de pesimismo que ahoga hasta a los negocios más arraigados.
