Christian Petersen rompe el silencio: un desgarrador relato de su lucha por la vida tras el accidente en el Lanín
En una entrevista conmovedora, el reconocido chef Christian Petersen rompió el silencio y narró con crudeza el dramático episodio que lo llevó al borde de la muerte a fines del año pasado, cuando sufrió una grave descompensación durante un ascenso al volcán Lanín y debió ser internado de urgencia.
El momento del pánico en la montaña
Petersen (56 años) recordó el instante en que su cuerpo comenzó a fallar: «A la mitad de la subida vi que había mucha gente en el cerro y me quise bajar». En ese momento, lo invadió una sensación de pánico: «Me agarró entonces un ‘me quiero bajar ya'». Fue el inicio de una pesadilla que lo llevó a pasar 26 días en terapia intensiva.
La lenta y difícil recuperación: «Yo no puedo ni caminar»
Actualmente, el chef se encuentra en pleno proceso de rehabilitación, realizando ejercicios diarios pero con limitaciones. Su fragilidad quedó expuesta en una anécdota que contó: al salir del hospital, aún con enormes dificultades para caminar, una fanática se le acercó para pedirle una selfie, exclamando «¡estás vivo!». Petersen accedió, pero le confesó: «Nos sacamos una selfie, pero ‘yo no puedo ni caminar’, le dije».
La contradicción de la fama en medio de la vulnerabilidad
El cocinero reflexionó sobre la paradoja de ser una figura pública en un momento de tanta vulnerabilidad personal: «Ser conocido tiene un montón de cosas a favor, pero hay un momento en que necesitás un poco de privacidad, de silencio. Y es muy difícil ese oxímoron de ‘vivo de esto pero a veces me hace mal'».
Un testimonio de fortaleza y humanidad
El relato de Petersen trasciende lo anecdótico. Es el testimonio crudo de un hombre que enfrentó su mortalidad, que lucha día a día por recuperar capacidades básicas y que debe navegar el difícil equilibrio entre su vida pública y la necesidad de intimidad para sanar.
Su historia es un recordatorio de la fragilidad humana incluso para las figuras más visibles, y a la vez, un ejemplo de resiliencia en el camino hacia la recuperación. Un mensaje que, más allá de los fogones y las cámaras, muestra a un Christian Petersen vulnerable, valiente y profundamente humano.
