Los gobernadores «dialoguistas» tensan la cuerda: llevan sus condiciones a Santilli para frenar la reforma laboral

La pulseada por la reforma laboral ingresa en una fase crítica. Un grupo de gobernadores considerados «dialoguistas» —encabezados por el anfitrión Gustavo Sáenz (Salta) y con la presencia clave de Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones) y Rolando Figueroa (Neuquén)— se reúnen este jueves en Buenos Aires con el ministro del Interior, Diego Santilli, para fijar una postura común y condicionar el avance del proyecto oficialista en el Senado.

La amenaza: seis votos decisivos en juego
Este bloque concentra seis votos cruciales en la Cámara alta, indispensables para que el gobierno de Javier Milei logre los apoyos necesarios. Su mensaje es claro: no habrá acompañamiento si el Ejecutivo no modifica los puntos que, según ellos, desfinancian a las provincias.

El punto de quiebre: la rebaja de Ganancias y la coparticipación
El principal escollo es el capítulo fiscal de la reforma. Los gobernadores rechazan la rebaja del Impuesto a las Ganancias para empresas incluida en el proyecto, ya que, según estimaciones, le recortaría a las provincias cerca de $130.000 millones mensuales de la masa coparticipable. En el entorno de Jaldo califican este punto como «invotable».

El reclamo de fondo: «No al superávit nacional a costa de las provincias»
La postura que llevarán a Santilli es contundente: no aceptarán sostener el superávit fiscal nacional si eso implica un deterioro severo de sus propias cuentas y el recorte de recursos esenciales para educación, salud e infraestructura. Es un choque frontal entre la disciplina fiscal central y la viabilidad financiera de los gobiernos subnacionales.

El caso testigo: la deuda millonaria de Nación con Tucumán
Jaldo llega a la mesa con un reclamo concreto: la Nación le adeuda a Tucumán unos $400.000 millones, según un decreto provincial reciente. Esta deuda incluye:

  • $95.000 millones por atención sanitaria a afiliados de PAMI y ANSES.
  • La quita de subsidios al transporte.
  • La eliminación del FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente).
  • Costos de obras públicas paralizadas por la Nación que la provincia decidió continuar.

Una reunión que define el futuro de la reforma
El encuentro no es una mera conversación. Es un punto de inflexión en la relación entre el gobierno nacional y los gobernadores que hasta ahora habían mostrado una vía de diálogo. Si Santilli no logra ofrecer garantías o compensaciones concretas por la pérdida de coparticipación, la reforma laboral podría naufragar en el Senado, o al menos sufrir modificaciones sustanciales.

La pelota está en la cancha del oficialismo: ceder en lo fiscal para salvar lo laboral, o arriesgarse a una derrota legislativa crucial. Los gobernadores del interior, con el poder de sus votos, le ponen precio a su apoyo.