Protegerse del sol en Formosa se volvió un lujo: los protectores solares no bajan de los $20.000
En medio de una ola de calor abrasador que castiga a la provincia, un elemento básico para la salud se ha convertido en un artículo de lujo inaccesible para muchas familias. Un relevamiento de Radio Uno en farmacias del centro de Formosa reveló que los precios de los protectores solares no bajan de los $20.000, con valores que pueden superar los $60.000 para envases familiares.
Los precios que duelen:
- FPS 50 (180g): Aproximadamente $23.000.
- Envases pequeños (40-100g): Entre $21.000 y $30.000.
- Presentaciones familiares o grandes: Desde $30.000 hasta $60.000 o más, dependiendo de la marca.
Los comerciantes confirmaron que se trata de stock nuevo de la temporada, con variedad de marcas, pero con un «denominador común: el alto costo». Este precio impacta directamente en la frecuencia de compra y las decisiones de cuidado de la población.
¿Cómo se protege la gente? Estrategias de supervivencia
Frente a la imposibilidad económica de acceder al protector, los formoseños recurren a tácticas diversas y, a veces, insuficientes:
- Protección física extrema: Algunos usan gorras, sombreros, camisas de manga larga, pañuelos, barbijos e incluso guantes para cubrirse completamente.
- Uso limitado del protector: Otros solo lo aplican si visten ropa de mangas cortas, complementando con gorros y anteojos de sol.
- Evasión horaria: La estrategia más repetida es «salir bien temprano» y evitar la calle entre las 10 y las 16 horas, concentrando trámites en la mañana.
- Hidratación y ropa clara: Se reconoce la importancia de beber agua constantemente y usar colores claros para reflejar el calor.
- La peligrosa desprotección: En el relevamiento también se observó a personas sin protección alguna, algunas incluso vestidas de negro, ignorando o resignándose al riesgo.
Una desigualdad que pone en riesgo la salud
El escenario expone una doble desigualdad: la climática, que afecta a todos, y la económica, que determina quién puede protegerse adecuadamente. Mientras algunos pueden invertir $60.000 en un protector familiar, otros deben arriesgar su piel a una radiación ultravioleta extrema.
La situación es especialmente grave en una provincia con altísimas temperaturas y un sol implacable, donde el cáncer de piel y los golpes de calor son riesgos reales y presentes.
El protector solar debería ser un insumo de salud pública accesible, no un artículo premium. Mientras los precios sigan en las nubes, la prevención queda en manos del bolsillo de cada familia, y la salud de muchos, al sol del olvido.
