El consumo vuelve a caer: la tormenta perfecta de ingresos en rojo, inflación y crédito caro

El frágil repunte del consumo que se insinuó a mediados de 2025 se desvaneció. Los últimos indicadores privados confirman una nueva contracción, producto de una tormenta perfecta: salarios que pierden contra la inflación, una aceleración de los precios en el segundo semestre y un crédito al consumo caro y restrictivo. El margen de compra de las familias se achica día a día.

Los números que duelen: dos meses consecutivos de caída

  • Indicador de la CAC: Cayó un 1,4% interanual en diciembre, segundo mes negativo.
  • Índice de la Universidad de Palermo: Cayó un 2,5% interanual y un 1% mensual.
  • Consumo masivo: Rubros clave como alimentos básicos y combustibles muestran retrocesos. La gente prioriza pagar tarifas y servicios antes que comprar.

Los motores del consumo, descompuestos
Los expertos señalan que dos pilares están fallando:

  1. Ingresos reales en picada: La inflación (que pasó de ~1,5% a ~2,8% mensual) corre más rápido que los salarios. Lo que queda después de pagar gastos fijos (luz, gas, alquiler) es cada vez menor.
  2. Crédito, un amortiguador roto: Las altas tasas de interés y la volatilidad de 2025 encarecieron y desincentivaron el financiamiento. La morosidad familiar bate récords (8,8% en noviembre), lo que hace a los bancos más cautos.

Excepciones y datos alarmantes

  • Bienes durables: Siguen creciendo, pero a un ritmo cada vez menor. Las escrituras de propiedades en CABA cayeron un 9,2% interanual en noviembre.
  • Tarjetas de crédito: Tuvieron un leve repunte por las promociones y cuotas sin interés, pero su desempeño anual fue más bajo que en 2024. El gran desafío es la gestión de la morosidad.

¿Qué puede hacer el Gobierno? Opciones limitadas
En un margen de acción estrecho, los analistas sugieren algunas vías:

  • Coordinación de precios y salarios: Para frenar la inercia inflacionaria y evitar que los ingresos sigan rezagados, sin costo fiscal directo.
  • Devolución focalizada del IVA: A sectores de menores ingresos, para reforzar el poder de compra y estimular la formalidad.
  • Créditos blandos para desendeudarse: Proyectos en el Congreso proponen usar el FGS de ANSES para otorgar préstamos a tasa baja y ayudar a cancelar deudas con tarjetas.

Conclusión: sin ingresos reales, no hay consumo sostenible
Los analistas son claros: ninguna medida aislada reactivará el consumo de fondo. La receta es simple en teoría, pero compleja en la práctica: se necesita una recuperación genuina del poder adquisitivo (que los salarios ganen a la inflación) en un contexto de inflación persistentemente baja.

Mientras esa ecuación no se resuelva, el consumo seguirá «bajo presión», con familias que priorizan la supervivencia sobre el gasto, y una economía que no logra encender uno de sus motores más importantes. La pelota está en el tejado de la política económica.