Polémica medida del gobierno: no renovarán contratos a estatales mayores de 65 años sin 30 años de aportes

El gobierno de Javier Milei dio un nuevo paso en su política de reducción del Estado. A través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, ordenó no renovar los contratos de trabajadores estatales mayores de 65 años que no alcancen los 30 años de aportes previsionales. La medida, calificada como «cruel e inhumana» por el gremio ATE, dejaría a estos empleados sin trabajo, sin obra social y sin posibilidad inmediata de jubilarse.

El dilema forzado: PUAM o la calle
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, explicó el brutal efecto de la decisión: «El Gobierno presiona a trabajadores con 29 años de aportes para que elijan entre una PUAM o la calle». La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) hoy ronda los $279.443, un monto muy inferior a una jubilación común.

La resolución, firmada por el secretario Maximiliano Fariña, establece que para solicitar la renovación de un contrato (con un plazo máximo de 6 meses) para alguien en esta situación, el organismo deberá adjuntar «obligatoriamente la constancia de intimación» a jubilarse. Según ATE, la medida no contempla excepciones por «criticidad», es decir, casos donde el trabajador sea indispensable por su conocimiento específico o porque el organismo tenga dotación por debajo del mínimo.

Una medida sin precedentes y advertencia de conflicto
Aguiar aseguró que «no existen precedentes» de una medida así y que «vulnera el derecho constitucional a la previsión social». Exigió su derogación inmediata y vinculó esta decisión con otras amenazas, como un posible recorte del 20% en la Jefatura de Gabinete y la falta de paritarias.

«Es el Gobierno el que sigue acumulando medidas contrarias a los intereses de los trabajadores y será el responsable de acelerar la conflictividad», concluyó el dirigente gremial, anticipando un incremento en la tensión laboral.

El objetivo: acelerar la salida y reducir la planta
La medida se enmarca en la estrategia oficial de reducir el empleo público y los gastos del Estado. Al no renovar a quienes están en edad jubilatoria pero no cumplen con el requisito de 30 años de aportes, el gobierno busca:

  1. Acelerar la reducción de la planta permanente sin incurrir en despidos directos (que podrían generar indemnizaciones).
  2. Transferir el costo de estos trabajadores al sistema previsional (a través de la PUAM, que es menor a una jubilación), o directamente a la asistencia social.
  3. Enviar un mensaje de inflexibilidad en la gestión de los recursos humanos del Estado.

Consecuencias humanas y laborales
Más allá del ahorro fiscal, la medida plantea un drama personal para cientos de trabajadores que, tras décadas de servicio, se quedarán sin ingresos laborales y sin una jubilación digna en el corto plazo. Para muchos, la PUAM será la única opción, profundizando su situación de vulnerabilidad en la tercera edad.

La pulseada entre el gobierno y los gremios estatales, lejos de apaciguarse, se recalentará con esta nueva medida.