Sequía en zona núcleo: estiman pérdidas de 8 millones de tn de maíz y 5,2 millones de soja, con impacto de US$ 3.500 millones

La falta de lluvias en plena campaña gruesa está causando estragos en el corazón agrícola argentino. Según una estimación del productor y ex funcionario Néstor Roulet, la sequía que afecta al sur de Córdoba y regiones de la Pampa Húmeda ya se habría llevado 8 millones de toneladas de maíz y 5,2 millones de toneladas de soja respecto a las proyecciones optimistas de diciembre.

De la euforia a la preocupación en dos meses
Roulet, un observador meticuloso de la zona de Canals (sur de Córdoba), recordó que en diciembre, gracias a las buenas precipitaciones de septiembre y octubre, las estimaciones eran muy positivas: 62 millones de toneladas de maíz y 50 millones de soja. Sin embargo, tras recorrer extensas zonas productivas, su pronóstico actual es pesimista: 54 millones de maíz y 44,8 millones de soja.

Impacto económico severo: menos dólares para el país
El productor hizo una proyección del golpe macroeconómico: «una menor exportación de la esperable… dejaría de ingresar al país alrededor de 3.500 millones de dólares». Esta cifra refleja la pérdida de divisas críticas en un momento de necesidad para la economía nacional.

La crítica a la rentabilidad: «El Estado se queda con $480 por hectárea, el productor pierde»
Roulet fue más allá y cuestionó la viabilidad del sector con los números actuales. Comparó la situación con la de EE.UU., donde incluso con rindes altos y subsidios, los productores pierden dinero. En Argentina, con rindes castigados por la sequía, retenciones del 26% y aumento de impuestos provinciales y municipales, su cálculo es crudo:

  • El productor perdería no menos de US$ 100 por hectárea.
  • El Estado (nacional, provincial y municipal) se quedaría con US$ 480 por hectárea.

Una alerta temprana y un llamado de atención
Si bien las estimaciones oficiales de las Bolsas de Cereales y el Gobierno están por confirmarse, el análisis de Roulet funciona como una alerta temprana sobre la magnitud del daño que la sequía podría causar en la cosecha 2025/26.

Su testimonio también expone la profunda crisis de rentabilidad que atraviesa el campo, donde la combinación de factores climáticos, presión fiscal y precios internacionales relativamente bajos pone en jaque la sustentabilidad de muchas explotaciones. La pregunta que flota en el aire es: ¿Cuánto más puede resistir el principal sector exportador del país en estas condiciones?