Denuncian «cartelización» en el mercado de medicamentos: 20 laboratorios concentrarían el 85% y fijan precios altísimos
En una fuerte denuncia, el secretario general del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB), Marcelo Peretta, acusó a la industria farmacéutica local de operar en un régimen de «virtual cartelización» de precios, caracterizado por una altísima concentración y una falta de competencia real que encarece los remedios para todos los argentinos.
El diagnóstico: un oligopolio que domina el mercado
Según Peretta, de los aproximadamente 300 laboratorios que operan en el país, solo 20 concentran alrededor del 85% del mercado. Además, estas grandes empresas «compran a las empresas medianas y pequeñas», consolidando aún más su poder. El resultado, afirma, son «precios muy por encima de los valores internacionales» para medicamentos de producción nacional de uso masivo.
La crítica al Estado: falta de control y licitaciones caras
El dirigente sindical señala una «falla del estado» por no haber hecho nada para aumentar la competencia. Denuncia que «el Estado termina pagando valores excesivos en las licitaciones», comparando la situación con la de otros sectores donde hay más control sobre los precios.
La propuesta: competencia real, no apertura indiscriminada
Peretta aclara que la solución no es una apertura total de importaciones, que podría «destruir la industria local y el empleo». En su lugar, propone un esquema de reconversión del sector que genere competencia real, equilibrando producción nacional, trabajo y precios razonables. Su idea es «invitar a laboratorios extranjeros a instalarse en la Argentina» para producir con estándares internacionales y forzar a los grandes actores a bajar sus precios y abandonar lo que califica como «tasas de rentabilidad del 1.000%».
Calidad de importados y recuerdo de la polémica por vacunas
El farmacéutico reconoce que la producción argentina es de «muy buena calidad», pero afirma que los medicamentos aprobados por agencias como la FDA (EE.UU.) o la Unión Europea cumplen estándares altísimos y podrían ser una opción.
Además, retomó su postura crítica durante la pandemia, afirmando que «lamento haber tenido razón» sobre los efectos secundarios y la efectividad de las vacunas COVID-19. Denunció que «hubo un gran negocio detrás», con precios inflados (hasta 45 dólares por dosis), y cuestionó las políticas de vacunación «masiva y agresiva», argumentando que generaron desconfianza social.
Un llamado a regular y poner límites al negocio
La denuncia de Peretta pone el foco en la necesidad de una regulación más estricta y efectiva para evitar los abusos en un sector vital para la salud pública. Plantea la urgencia de «replantear estas prácticas y poner límites claros a los intereses de la industria farmacéutica», buscando un equilibrio entre sostener la producción nacional y garantizar precios accesibles para la población.
