Cuba al borde del colapso energético: sin combustible en 8 semanas, advierten especialistas
Las sanciones de EE.UU. agravan la crisis en la isla, que depende en dos tercios de importaciones. Podrían intensificarse apagones y faltar diésel para transporte, agua y alimentos.
Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes que podría llevar al colapso total de su sistema en un plazo de seis a ocho semanas si no logra asegurar nuevos suministros de petróleo o combustibles. La advertencia surge tras las recientes sanciones de Estados Unidos contra proveedores de crudo de la isla, en un contexto donde Venezuela –su aliado histórico– redujo drásticamente sus envíos tras la captura de Nicolás Maduro.
Según el experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, la situación es “muy difícil de cuantificar” pero el margen de maniobra es mínimo. “Si en las próximas 6 a 8 semanas no vemos ninguna entrega de petróleo crudo o combustibles, entonces se enfrentarán a una grave crisis”, alertó.
El talón de Aquiles: el diésel
La falta de diésel –que representa el 20% de la demanda nacional– tendría un impacto catastrófico y transversal:
- Transporte de pasajeros y mercancías
- Ferrocarril y agricultura (tractores)
- Industria y sistema de distribución de agua
- Generación eléctrica distribuida (40% del sistema)
Esto agravaría los apagones que ya superan las 20 horas diarias en algunas regiones y paralizaría funciones básicas de la sociedad.
Una dependencia histórica
La crisis es el corolario de seis décadas de un modelo centralizado que nunca alcanzó la autosuficiencia. Tras el fin de los subsidios soviéticos y el declive venezolano, Cuba importa dos tercios de la energía que consume. Su producción nacional cubre solo 40.000 de los 110.000 barriles diarios necesarios, y sus plantas termoeléctricas superan los 40 años de antigüedad.
El régimen de Miguel Díaz-Canel se encuentra en un aislamiento financiero y tecnológico extremo, y se asoma a un escenario similar al “Período Especial” de los años 90, pero con menos redes de apoyo internacional.
¿Hay salida?
Las opciones son limitadas: reanudar envíos desde Venezuela (en crisis propia), conseguir combustible de Rusia o México –ambos con sus propias dificultades–, o comprarlo con divisas propias, algo casi imposible dada la crítica situación económica de la isla. Mientras, la población ya sufre desabastecimiento de alimentos, medicamentos y cortes prolongados de electricidad.
¿Cómo creés que impactará esta crisis en la región y en la diáspora cubana? ¿Deberían flexibilizarse las sanciones para evitar una catástrofe humanitaria? Dejanos tu opinión.
