Sin glaciares no hay agua: en el Día de los Humedales, alertan sobre la urgencia de proteger estas reservas vitales
Los cuerpos de hielo regulan el ciclo hídrico y abastecen a millones de personas. Su retroceso por el cambio climático y la actividad industrial amenaza la seguridad del agua en la región.
En el Día Mundial de los Humedales, organizaciones ambientales centraron la atención en un eslabón crítico y a veces olvidado: la protección de los glaciares. Estas majestuosas reservas de hielo no son solo postales de la naturaleza; son reguladores hídricos esenciales que, a través del deshielo gradual, alimentan ríos, humedales y acuíferos, especialmente durante períodos de sequía.
Según Wetlands International LAC, la conservación de los glaciares es una acción estratégica para garantizar el agua dulce de millones de personas en América Latina, además de sostener la biodiversidad de montaña y actividades clave como la agricultura. Sin embargo, el calentamiento global y la actividad industrial en zonas periglaciares los están llevando a un punto de no retorno.
¿Por qué son humedales?
Bajo marcos amplios de conservación, los glaciares son considerados humedales de alta montaña. Su pérdida de masa no solo reduce el volumen de agua disponible a largo plazo, sino que desestabiliza ecosistemas enteros, como los bofedales (humedales andinos que actúan como esponjas naturales). Cuando un glaciar retrocede, se alteran los ciclos de recarga de suelos y acuíferos, aumentando la vulnerabilidad de las comunidades aguas abajo.
Un llamado a la acción urgente
Los especialistas insisten en que se necesitan políticas robustas que:
- Limiten las intervenciones industriales (minería, obras de infraestructura) en zonas glaciares y periglaciares.
- Monitoreen constantemente la salud de estos cuerpos de hielo.
- Integren su protección en las estrategias nacionales de seguridad hídrica y adaptación al cambio climático.
“La resiliencia ante la crisis climática depende directamente de nuestra capacidad para valorar y defender estos depósitos de agua dulce”, señalaron desde la organización.
En un contexto de eventos climáticos extremos más frecuentes –sequías prolongadas, incendios forestales–, perder los glaciares es perder un seguro de vida natural. Su protección no es solo un tema ambiental; es una cuestión de soberanía hídrica y justicia intergeneracional.
¿Creés que en tu provincia o región se valora suficientemente la protección de glaciares y humedales? ¿Qué acciones concretas deberían priorizarse? Dejanos tu opinión.
