Las olas de calor dañan el cerebro: alteran la memoria, aumentan la impulsividad y agravan enfermedades neurológicas


Estudios revelan que el calor extremo reduce la atención hasta un 67% y puede desencadenar crisis psiquiátricas. Científicos advierten que el mundo está mal preparado para este impacto silencioso.

Las olas de calor no solo generan malestar físico; también tienen un impacto profundo y peligroso en el cerebro. Según estudios científicos recientes, las temperaturas extremas alteran funciones cognitivas como la memoria y la toma de decisiones, aumentan la impulsividad y la agresividad, y agravan enfermedades neurológicas como epilepsia, esclerosis múltiple y migrañas. En 2024, el 84% de la población mundial –unos 6.800 millones de personas– sufrió al menos 31 días de calor extremo, una cifra que seguirá creciendo.

¿Cómo afecta el calor al cerebro?
El cerebro funciona con un delicado equilibrio térmico. Cuando la temperatura corporal sube, el organismo redirige sangre a la piel para enfriarse, lo que reduce el flujo sanguíneo cerebral y afecta la oxigenación. Además, la hiperventilación por calor disminuye el dióxido de carbono en sangre, alterando el pH cerebral y la actividad neuronal.

Consecuencias documentadas:

  • Reducción de la atención y vigilancia hasta un 67% en personas expuestas al sol directo.
  • Aumento de conductas impulsivas y decisiones económicas irracionales, como se observó en estudios en Indonesia.
  • Alteración de la memoria y el aprendizaje por afectación del hipocampo, clave en procesos cognitivos.
  • Mayor riesgo de crisis epilépticas, suicidios y hospitalizaciones psiquiátricas durante olas de calor.

Grupos de mayor vulnerabilidad

  • Personas con enfermedades neurológicas preexistentes (epilepsia, esclerosis múltiple, demencia).
  • Pacientes psiquiátricos, cuyos medicamentos pueden interferir con la termorregulación.
  • Adultos mayores, con menor capacidad de adaptación térmica.
  • Niños, cuyo sistema nervioso aún está en desarrollo.
  • Trabajadores al aire libre y personas sin acceso a refrigeración.

Un problema global subestimado
Un análisis de 83 planes de acción sobre salud y calor reveló que menos de un tercio menciona los efectos en la salud mental. “El mundo está mal preparado para afrontar las consecuencias del cambio climático en la salud mental”, advierte un informe de Current Environmental Health Reports.

Recomendaciones urgentes

  • Crear refugios comunitarios con aire acondicionado para grupos vulnerables.
  • Monitorear a pacientes neurológicos y psiquiátricos durante olas de calor.
  • Evitar alcohol y drogas en días de calor extremo, pues aumentan el riesgo de crisis.
  • Educar a la población sobre los signos de estrés térmico cerebral (confusión, irritabilidad, desorientación).

El calor ya no es solo una molestia estival: es un factor de estrés neurológico masivo que exige políticas públicas específicas, especialmente en regiones como el Litoral argentino, donde las temperaturas superan los 38°C y la humedad agrava la sensación térmica.

¿Notás cambios en tu concentración o estado de ánimo durante las olas de calor? ¿Creés que en tu ciudad hay suficientes medidas para proteger a los grupos más vulnerables? Compartí tu experiencia.