La recaudación tributaria de enero cayó 7,6% real, la sexta baja consecutiva, y reduce los fondos para las provincias


El IVA y los derechos de exportación lideraron la contracción, en un contexto de menor actividad económica. Los envíos de coparticipación a las provincias cayeron 8%.

La recaudación tributaria nacional registró en enero su sexta caída real interanual consecutiva, al contraerse un 7,6% respecto a igual mes de 2025, según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). En términos nominales, los ingresos sumaron $18,33 billones –un aumento del 22% que no compensa la inflación estimada en 32%–, reflejando un escenario de menor actividad económica y consumo.

Los impuestos que más cayeron

  • Derechos de exportación: bajaron 40,6% real, afectados por la eliminación de retenciones al sector agropecuario.
  • IVA: aunque creció 16,4% nominal, su componente aduanero (vinculado a importaciones) retrocedió 7,6%, señal de una demanda interna débil.
  • Seguridad Social: subió 27% nominal, pero cayó en términos reales (inflación estimada: 32%), por el retraso salarial y la caída del empleo registrado.

Impacto directo en las provincias
La merma en la recaudación nacional se tradujo en una caída del 8% en los envíos de coparticipación a las provincias, lo que agudiza la tensión financiera de los gobiernos locales en un momento clave: varios gobernadores negocian su apoyo a la reforma laboral, que incluye una rebaja del Impuesto a las Ganancias para empresas –medida que, de aprobarse, podría reducir aún más los ingresos tributarios futuros–.

¿Por qué sigue cayendo la recaudación?
Analistas del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) señalan que la contracción responde a:

  1. Menor actividad económica y consumo interno.
  2. Eliminación de tributos como las retenciones agropecuarias.
  3. Pérdida de poder adquisitivo de los salarios, que reduce la base imponible.
  4. Caída en las importaciones, lo que afecta los derechos aduaneros.

Un círculo vicioso
La contracción fiscal sostenida limita la capacidad del Estado para financiar servicios esenciales e inversión pública, al tiempo que presiona a las provincias a ajustar aún más o a depender de mayor endeudamiento. Para el gobierno nacional, el desafío es revertir la recesión sin perder ingresos; para las provincias, sobrevivir con menos recursos en un año electoral crítico.

¿Cómo creés que afectará esta caída en la recaudación a los servicios públicos en tu provincia? ¿Debe priorizarse la reactivación económica o el equilibrio fiscal? Dejanos tu opinión.