Los precios en las provincias superan ampliamente la canasta del INDEC, según relevamientos privados
Mientras el gobierno posterga la nueva medición del IPC, el costo real de los alimentos muestra disparidades regionales marcadas. En la Patagonia, un changuito supera los $900.000.
La desactualizada canasta del INDEC –que fijó la línea de indigencia en $589.510 para una familia tipo en enero– no refleja el costo real de los alimentos en la mayor parte del país, según relevamientos privados. Mientras el gobierno posterga la implementación del nuevo IPC, mediciones como la de la consultora Analytica muestran que un “changuito” mensual de productos básicos supera los $800.000 en todas las provincias y alcanza $911.587 en Santa Cruz, la más cara.
Las brechas regionales
- Provincias más caras: Santa Cruz ($911.587), Chubut ($903.640), Tierra del Fuego ($891.399).
- Provincias más “económicas”: Misiones ($798.252), La Rioja ($807.716), Chaco ($808.958).
- Mayores aumentos mensuales: Chubut (+3%), Entre Ríos (+3%), interior de Buenos Aires (+2,9%).
Productos que más subieron
- Aceite de girasol: aumentos del 3% al 5% en la mayoría de las provincias.
- Hamburguesas: subas del 4% al 7% en todo el país.
- Salchichas: incrementos del 2% al 4%.
El peso del changuito en los salarios
Aunque la Patagonia tiene los precios más altos, también registra los salarios promedio más elevados: en Santa Cruz, el changuito representa el 15,7% de dos salarios privados registrados. En cambio, en el NEA –donde los precios son relativamente menores– los salarios son más bajos: en la región, el changuito explica el 29,7% de dos ingresos promedio, una proporción que, aunque mejoró levemente, refleja una presión mucho mayor sobre el bolsillo de las familias.
La sombra de un INDEC desactualizado
La postergación de la nueva metodología del IPC –que actualizaría ponderaciones y hábitos de consumo– hace que las canastas oficiales sigan calculándose con parámetros obsoletos, sin captar las disparidades regionales ni el cambio en los patrones de gasto. Esto distorsiona no solo la percepción de la inflación, sino también la definición de líneas de pobreza e indigencia, y debilita las negociaciones salariales que toman esos índices como referencia.
Mientras, el dato oficial de inflación de enero se conocerá este martes, pero la grieta entre el número nacional y la experiencia cotidiana en las góndolas parece seguir ampliándose.
¿Sentís que los precios en tu provincia son mucho más altos que lo que refleja el INDEC? ¿Cómo impacta esto en tu economía familiar? Contanos tu experiencia.
