La venta de motos acelera en el Chaco: en enero se patentaron casi 4.000, impulsadas por el trabajo en plataformas de delivery

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El fenómeno refleja la expansión del cuentapropismo y la falta de empleo formal. Las bajas cilindradas (110cc a 250cc) dominan el mercado, pero el crecimiento del sector no garantiza mejores ingresos.

El auge del trabajo en plataformas de delivery y la expansión del cuentapropismo impulsaron un fuerte crecimiento en la venta de motos en el Chaco durante enero: se patentaron 3.981 unidades, una cifra superior a diciembre de 2025 y muy por encima de las 3.077 de enero del año pasado. Según datos de Acara, el fenómeno se replica a nivel nacional, con predominio de las motos de baja cilindrada (110cc a 250cc), que representan el 60% del mercado y son la herramienta laboral básica para miles de repartidores.

El motor: la explosión del delivery
Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, la cantidad de repartidores activos en Rappi creció 252% en todo el país (de 43.048 a 151.874). Sin embargo, las órdenes solo aumentaron un 29% y el ticket promedio cayó cerca del 3%, generando una fuerte presión a la baja en los ingresos. Este desfasaje entre oferta y demanda obliga a los trabajadores a sumar más horas o buscar alternativas dentro del mismo circuito, haciendo de la moto un refugio laboral en un contexto de empleo formal escaso.

Cómo se compra en el Chaco
Desde agencias locales señalan que solo el 30% de las ventas son al contado; la mayoría se financia o se realiza mediante entrega de una moto usada como parte de pago. El casco, que se vende por separado, ronda los $100.000, un costo adicional significativo para quienes recién ingresan al rubro.

Un crecimiento que no siempre significa bienestar
A nivel nacional, el mercado de motos arrancó 2026 con 68.690 patentamientos (+14,43% interanual), y el sector proyecta un crecimiento del 10% para el año, apalancado en mayor estabilidad económica y financiación accesible. Sin embargo, el aumento desproporcionado de repartidores frente a la demanda real plantea un escenario de precarización: más motos en la calle no se traducen en mejores ingresos, sino en mayor competencia y menor rentabilidad para quienes dependen de esta actividad.

La moto se ha convertido así en un símbolo de la economía de supervivencia: una puerta de entrada al trabajo informal que, aunque brinda movilidad e independencia, también expone a los trabajadores a condiciones laborales inestables y riesgos crecientes en un mercado cada vez más saturado.

¿Notás más motos en las calles de tu ciudad vinculadas al reparto? ¿Creés que este fenómeno es sostenible o refleja una precarización laboral encubierta? Dejanos tu opinión.