Cero casos de dengue en Chaco: cuando la prevención es noticia

Mientras el país debate reformas y ajustes, en el norte hay una batalla silenciosa que esta semana se ganó. 21 sospechas, cero positivos. El mosquito no descansa. Pero los chaqueños tampoco.

La semana que el dengue no pudo entrar

Del 1 al 7 de febrero, el Ministerio de Salud del Chaco procesó 21 notificaciones. Fiebre, dolor muscular, ese malestar que hace sospechar. Cada una encendió una alerta. Cada una fue analizada, estudiada, descartada.

21 casos sospechosos. 0 positivos.

El número parece frío. Pero detrás hay algo más: hay miles de patios limpiados, de baldes dados vuelta, de floreros vaciados. Hay promotores sanitarios que caminan barrios con el sol en la nuca. Hay vecinos que entendieron que el mosquito no entiende de grietas políticas.

El dengue no se detiene con decretos. Se detiene con un descacharro a las 7 de la mañana, con el repelente puesto antes de salir, con el médico que atiende a tiempo.

Eso, esta semana, funcionó.

La pregunta incómoda

Cada vez que el parte epidemiológico da cero, alguien en la vereda dice: «Entonces, ¿tanto lío?».

Sí. Tanto lío.

Porque el dengue no avisa. No pide permiso. Y cuando llega, no llega solo: llega con dolor de huesos, con internaciones, con vidas en riesgo. El Chaco lo sabe. El Nordeste lo sabe. La región ha llorado brotes que parecían incontrolables.

Cero casos no es un accidente. Es el resultado de no aflojar.

El mosquito que nunca descansa

El Aedes aegypti no toma feriados. No le importa la inflación, la coparticipación ni el precio del dólar. Sólo necesita un poquito de agua quieta y calor.

En el Chaco, en febrero, eso sobra.

Por eso las autoridades sanitarias insisten: «Mantener y reforzar». La frase aparece en cada comunicado. Es casi una letanía. Pero es la única vacuna que tenemos mientras la científica no llega para todos.

Descacharrar. Repelente. Consulta temprana.

Tres acciones que no requieren ley ni presupuesto millonario. Requieren compromiso. Y esta semana, Chaco lo tuvo.

El silencio que también es salud

Cuando no hay noticias de brotes, el sistema de salud respira. Las camas de terapia intensiva no se ocupan con pacientes febriles. Los laboratorios procesan menos muestras. Los agentes sanitarios pueden concentrarse en la prevención, no en la emergencia.

Ese silencio también es parte del parte epidemiológico. No es noticia rimbombante. No es tapa de diario. Pero es salud pública en estado puro.

Un cero en dengue es un montón de síes: sí al descacharro, sí al control, sí a la consulta temprana.

Lo que viene

El verano no terminó. El calor sigue. Las lluvias, también. El mosquito no se rinde. Pero la provincia tampoco.

El Ministerio de Salud sigue monitoreando. Los municipios, descacharrando. Las familias, revisando sus patios.

La próxima semana habrá un nuevo parte. Ojalá traiga el mismo número.

Preguntas para después de la noticia

¿Cuánto cuesta mantener cero casos cuando el vecino de al lado no limpia su fondo?
¿Cómo se mide el trabajo silencioso de un agente sanitario que recorre 20 cuadras por día?
¿Qué pasa en nuestra cabeza cuando creemos que porque no hay noticias, el peligro pasó?

El dengue no da tregua. Pero esta semana, Chaco le ganó una batalla.

Que no sea la excepción. Que sea el comienzo de una costumbre.

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Crónica de una semana sin dengue. El mosquito no descansa. Los chaqueños, tampoco.