Secheep en Charata: el presidente de la empresa dejó el escritorio y se sentó con los vecinos

José Bistoletti no fue a inaugurar una placa. No hubo corte de cinta ni foto de ocasión. El presidente de Secheep viajó a Charata, se reunió con el intendente Rubén Rach y, sobre todo, se sentó a escuchar a quienes todos los días abren la llave y esperan que la luz prenda.

El termómetro que no miente

En el interior chaqueño, la relación con la energía eléctrica es distinta que en la capital. No es solo un servicio. Es la posibilidad de que el freezer aguante la carne de la quincena. Es que el pozo de agua funcione cuando hace 40 grados. Es que los pibes puedan hacer la tarea después de las siete de la tarde.

Por eso, cuando un funcionario de Secheep viaja 300 kilómetros para escuchar, no es un gesto. Es una necesidad.

Bistoletti llegó a Charata con una agenda abierta. Sin libreto cerrado. Se juntó con Rach, pero sobre todo se juntó con vecinos. Escuchó reclamos, tomó nota, recabó información.

«Estamos en las localidades para conocer cada situación en particular», dijo. La frase es simple. En la gestión pública, aplicarla es lo complejo.

El territorio como brújula

Desde Secheep aseguran que este no es un hecho aislado. Vienen recorriendo la provincia de manera sostenida, con una lógica clara: cada localidad es un mundo, y el servicio eléctrico no se puede gestionar desde un escritorio en Resistencia.

Lo que funciona en la zona metropolitana no necesariamente sirve en el Impenetrable. Lo que reclama un vecino de Charata no es lo mismo que reclama uno de Villa Ángela.

La política de cercanía no es marketing. Es la única manera de que la energía llegue bien.

El intendente como aliado

Rubén Rach recibió al presidente de Secheep con una agenda cargada. Los intendentes son los primeros que escuchan los reclamos vecinales. Cuando el transformador explota, cuando el voltaje baja, cuando el medidor no anda, el primero al que llaman es al municipio.

Por eso, el trabajo articulado entre Secheep y las comunas no es una opción. Es la condición para que las soluciones lleguen rápido.

En Charata, esa articulación tuvo nombre y apellido. Y una jornada entera de trabajo.

Lo que viene

Bistoletti prometió seguir recorriendo. La gestión provincial definió una línea clara: presencia, escucha, respuestas concretas.

No se trata de prometer lo imposible. Se trata de no esconderse.

Cuando el servicio falla, cuando la boleta llega mal, cuando el vecino no sabe a quién reclamar, tener un funcionario que se sienta al lado y te mire a los ojos no resuelve el problema técnico. Pero cambia todo.

Porque la energía no es solo electricidad. Es confianza.

Preguntas para los que viven en el interior

¿Cuántas veces llamaste a un 0800 y nadie te supo responder?
¿Cuántos reclamos hiciste y nunca supiste si alguien los leyó?
¿Qué cambiaría en tu barrio si cada tanto un funcionario se sentara con vos?

Charata fue esta vez. La semana que viene, quizás otra localidad.

El desafío es sostenerlo. Que no sea una foto, sino una política.

La energía no entiende de colores políticos.

Pero sí entiende de gestión. Y la gestión, cuando es territorial, se nota.

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El presidente de Secheep escucha a los vecinos. Trabajo articulado con municipios. La energía que se gestiona cerca de la gente.