Reforma laboral: qué pasaría con las jubilaciones si se reducen las contribuciones patronales

El proyecto con media sanción en el Senado propone descontar de los aportes patronales el dinero que los empleadores deriven a un fondo para despidos. ¿Quién cubrirá ese faltante? ¿Las jubilaciones corren riesgo?

14 de Febrero, 2026

¿Puede una reforma laboral afectar las jubilaciones sin tocarlas directamente? La respuesta es más compleja de lo que parece. El proyecto de «Ley de Modernización Laboral» que obtuvo media sanción en el Senado propone un cambio que, aunque no modifica haberes ni movilidad, sí altera la forma en que se financia el sistema previsional.

En el centro de la discusión está el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo mediante el cual los empleadores aportarán un porcentaje de las remuneraciones para cubrir eventuales despidos. La contrapartida: ese mismo porcentaje se descontará de las contribuciones patronales que hoy van a la seguridad social.

Cuánto y quiénes pagarán

El esquema aprobado en el Senado establece:

  • Grandes empresas: aportarán al FAL el 1% de las remuneraciones.
  • Micro, pequeñas y medianas empresas: aportarán el 2,5%.

Ese dinero se descontará de las contribuciones patronales con destino a la seguridad social. El mecanismo entraría en vigencia el 1° de junio, aunque el Ejecutivo podría postergarlo hasta seis meses según la situación fiscal.

Además, el texto prevé que más adelante las alícuotas puedan subir hasta 1,5% y 3% respectivamente.

¿De dónde sale la plata para las jubilaciones?

Hoy, las contribuciones patronales tienen una alícuota general que varía según el tipo de empresa:

  • 20,4% para grandes empresas de servicios o comercio.
  • 18% para el resto de los empleadores (incluyendo pymes, otras actividades y sector público).

Ese dinero se distribuye entre distintos destinos:

  • 60% al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)
  • 26% a asignaciones familiares
  • 8% al PAMI
  • 5% al Fondo Nacional del Empleo

Si una parte de esos recursos se desvía al FAL, el Estado deberá reemplazarlos con fondos provenientes de otras fuentes.

¿Las jubilaciones corren peligro?

Los especialistas coinciden en un punto: los haberes jubilatorios no se modificarán por este cambio. Ni el cálculo inicial de las jubilaciones ni la movilidad mensual (hoy atada al IPC) están en discusión en este proyecto.

Pero hay un efecto indirecto: el financiamiento del sistema se reconfigurará.

Actualmente, las prestaciones de Anses se sostienen con tres patas:

  1. Aportes y contribuciones de trabajadores y empleadores.
  2. Impuestos con asignación específica (todo el impuesto al cheque y más del 10% del IVA).
  3. Aportes del Tesoro nacional para cubrir el déficit.

En 2025, el 79,4% de los recursos fueron «propios» (aportes e impuestos específicos) y el 20,6% restante salió del Tesoro. Si se aprueba la rebaja de contribuciones, esa proporción tenderá a cambiar: más plata tendrá que salir de impuestos generales para compensar lo que no ingresa por contribuciones.

¿Qué dice el Gobierno?

La expectativa oficial es optimista: creen que la reforma impulsará el empleo registrado, y que ese aumento de la ocupación compensará con creces la menor recaudación por contribución patronal. Más trabajadores en blanco significa más aportes y más contribuciones, aunque a una alícuota levemente reducida.

Pero el economista Osvaldo Giordano, presidente del Ieral y exdirector de Anses, es cauto: «Imposible responder» con certeza si eso ocurrirá. Sí enumera razones para una reforma previsional más profunda: «La Argentina tiene un gasto previsional relativamente elevado, se gasta mal y aumenta la expectativa de vida a la vez que baja la natalidad».

El factor moratoria

Hay un dato adicional que este año influirá en el gasto previsional, aunque no tenga que ver con la reforma laboral. En marzo de 2025 dejó de regir la principal moratoria (ley 27.705) que permitía jubilarse sin los 30 años de aportes.

El resultado: en 2025 se jubilaron 338.553 personas, un 20% menos que en 2024. Menos nuevos jubilados implica, automáticamente, menor presión sobre el sistema. Eso podría dar aire fiscal en el corto plazo, aunque el problema estructural sigue intacto.

La pregunta que flota

El proyecto no toca jubilaciones, pero sí toca la fuente de financiamiento. El dinero que antes iba a Anses ahora irá a un fondo para despidos. El Estado deberá reemplazar ese faltante con más impuestos o con más deuda. Y ahí aparece la pregunta incómoda: si la recaudación no acompaña, ¿habrá presión para ajustar por otro lado?

Por ahora, la ley de Presupuesto 2026 no prevé cambios en jubilaciones. Pero el sistema previsional argentino es un castillo de naipes: cualquier movimiento mal calculado puede hacer temblar todo.

¿Creés que la reforma laboral puede generar más empleo registrado?
¿O pensás que el ajuste en contribuciones terminará afectando de alguna forma a los jubilados?

Detrás de cada punto porcentual de contribución hay un jubilado que cobra su haber, una familia que recibe una asignación, un adulto mayor que depende del PAMI. Cambiar la fuente de financiamiento no es un detalle técnico: es una decisión política con consecuencias reales.

El debate recién empieza. Y ojalá que esta vez se escuchen todas las voces.

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