«Buscá una que se drogue»: el militar y la trama narco detrás del femicidio de Érika Antonella Álvarez en Tucumán

La joven de 25 años fue asesinada a golpes el 7 de enero. Su cuerpo fue hallado al día siguiente en Yerba Buena. La investigación apunta a Felipe «El Militar» Sosa, un ex militar con empresas de seguridad, acusado de femicidio, y a su pareja, una abogada del Poder Judicial tucumano, por encubrimiento.

«Todos los días son un calvario», le dice a Clarín Claudia Peralta (52), que apenas puede hablar. Se ahoga en un llanto que no puede contener. Pasó más de un mes desde que Érika Antonella Álvarez (25) desapareció. Ese 7 de enero, como si algún instinto le hubiera anticipado que la vida estaba a punto de cambiar, supo que algo malo había pasado. Antonella no fue a comer y dejó de responderle los mensajes porque, sabría después, había sido asesinada.

El hallazgo del cuerpo

El cuerpo de la víctima fue encontrado el jueves 8 de enero por dos vecinas que caminaban por las calles William Bliss y Gerónimo Helguera, al suroeste de la ciudad de Yerba Buena, en la provincia de Tucumán.

Fue Milena Álvarez (31), la hermana de Antonella, quien se acercó al lugar del hallazgo y después a la comisaría para hacer la denuncia por la desaparición, donde terminó reconociendo el cuerpo de su hermana por los tatuajes en sus brazos.

Antonella estudiaba enfermería y vivía sola en un terreno que compartía con una de sus hermanas en un barrio en las afueras de San Miguel de Tucumán. Tenía un consumo problemático de sustancias y, desde hace al menos tres años, se agravaron sus adicciones, justo cuando empezó a tener vínculo con Felipe «El Militar» Sosa (50), un hombre con el que tenía encuentros ocasionales y que, se cree, la citaba para participar de tríos con su pareja a cambio de facilitarle drogas «de todo tipo».

Los sospechosos

La Fiscalía de Homicidios I, a cargo de Pedro Gallo, pidió la detención de Sosa, que tiene una denuncia previa por violencia de género de la madre de sus hijas y una causa por tenencia de 156 plantas de marihuana, en la que fue sobreseído.

El sospechoso fue al Colegio Militar de la Nación y, según dice, sirvió en la Legión Extranjera de Francia. Al pasar a retiro creó una empresa de seguridad privada y otra de limpieza, que operan en organismos públicos de la provincia y también en eventos masivos.

También pidieron la detención de la abogada Justina Gordillo (48) , que es empleada del Poder Judicial de Tucumán. En su declaración, la acusada negó conocer a Antonella y dijo haber discutido con Sosa la noche del crimen, por lo que se retiró de su casa alrededor de la medianoche.

Nicolás Navarro Flores y Jorge «Chicho» Díaz son otros dos detenidos acusados por el encubrimiento del femicidio de Antonella. A Díaz, empleado de Sosa en la empresa «Mundo Limpio», lo acusan de colaborar en el ocultamiento del cuerpo de Antonella, en la desaparición de su teléfono celular y de otros elementos ocultos en una bolsa de consorcio. A Navarro, por su parte, lo acusan de haber ido al domicilio de Santo Domingo 1100 B de Yerba Buena «donde permaneció 20 minutos» y colaboró con el ocultamiento del cuerpo de la víctima.

Los mensajes que revelan la trama

En el celular de Gordillo encontraron 86 mensajes usando la referencia «Anto» y conversaciones con su pareja que daban cuenta de un vínculo previo. Particularmente hallaron dos en los que Justina Gordillo le recriminaba a su pareja: «Era cantado, te ibas a aburrir. Buscá una que se drogue, que le gusten los tríos y las orgías así te acompaña. Y que le guste vender. Quizá podés llevar a Anto o a Fernando, el fotógrafo, a Miami. Yo paso. Busco Paz, compañía y amor».

En otro mensaje del mismo día, el 22 de abril de 2024, la mujer le escribe: «Es macabro que me muestres un video con una mina, eso no se hace. Ni por mí, que en este caso era tu novia, ni por la trola esa que no sé si es Anto o quién. No te llenes la boca hablando».

Ya para fines de 2024 los mensajes dan cuenta de la coordinación de salidas y la selección de mujeres para concretar encuentros sexuales con la pareja.

El femicidio

La autopsia determinó que Antonella murió por una luxación cervical, producto de una especie de maniobra violenta provocada desde atrás. También tenía traumatismo craneofacial severo: alguien le pegó tanto que le fracturó la mandíbula y le quebró el cuello.

Para el fiscal, Sosa se «estaba aprovechando de la situación de la vulnerabilidad» de la joven. «Resulta relevante que había una clara cosificación por parte de Sosa hacia Álvarez, para quien quedaba prácticamente reducida a un objeto de entretenimiento», sostuvo Gallo, quien consideró que los acusados «colocaron» a la víctima «en una posición de inferioridad y subordinación».

El fiscal agravó la acusación, que pasó de homicidio simple a femicidio.

El dolor de la familia

«No vamos a parar hasta que todos los responsables paguen», exige Milena en diálogo con Clarín. Ella y sus hermanos impulsan la investigación, revisan mensajes y fotos compartidas para intentar colaborar con la fiscalía.

«Pensamos que Anto tuvo que haber visto algo, se tuvo que haber enterado de algo y por eso la mataron. Porque por celos o por droga, no puede ser. Porque justo ese fin de semana ella tenía plata, le había contado a mi mamá que había ganado 400 mil pesos en un casino virtual. Entonces si quería comprarse droga, tenía plata. Así que no fue para consumir o no creemos que se haya querido robar algo ni nada», especula Milena.

«Antonella era todo para mi mamá. Mi mamá la quería tanto, le daba todos los gustos, comía en casa de mi mamá, ella le compró el celular, le compraba ropa y ella estudiaba. Mi mamá se vino a bajo, no sé si va a poder salir, es todo el día llanto y gritos, es muy doloroso», concluyó.

¿Qué opinás de este caso? ¿Crees que la justicia podrá esclarecer la trama completa? Dejanos tu comentario.