Advierten de un «Súper Niño» y alertan sobre lluvias e inundaciones en la región
El evento se consolidaría entre mayo y fines de 2026. El investigador anticipa un evento climático de gran magnitud, comparable al de 1997-1998, con fuerte impacto en la cuenca del Plata y ciudades vulnerables como Resistencia.
El escenario climático internacional empieza a encender señales de advertencia y, esta vez, con fundamentos científicos consistentes. El doctor Juan José Neiff, investigador principal del CONICET y referente en ecología acuática, confirmó que los registros actuales del océano Pacífico ecuatorial muestran condiciones claras para el desarrollo de un evento de El Niño de gran intensidad. «Los modelos son muy consistentes. Esto no es una especulación, es una proyección seria», explicó a este medio el especialista.
En diálogo con Radio UNNE, el especialista sostuvo que el calentamiento del Pacífico ya supera en 2 grados los promedios históricos y podría alcanzar los 3 grados hacia fin de año. Este incremento, explicó, acelera los procesos de evaporación y, en consecuencia, eleva el volumen de precipitaciones. «Esto significaría mucha agua en la Cuenca del Plata», advirtió. «Dos o tres grados más de temperatura en el Pacífico no es una variación menor. Eso cambia todo el régimen de lluvias en Sudamérica», señaló.
El fenómeno forma parte del sistema climático global conocido como ENSO, donde interactúan la radiación solar y la temperatura de los océanos. En ese marco, Neiff precisó que cuando aumenta la radiación solar, se intensifica la evaporación y se generan mayores lluvias sobre el continente, impactando directamente en ríos como el Paraná y el Paraguay. Por el contrario, su fase opuesta, La Niña, está asociada a sequías, como la registrada entre 2019 y 2023. «El Niño y La Niña son las dos caras de la misma moneda. Ahora estamos entrando en la cara húmeda», explicó.
«Semejante al de 1997-1998»
Los modelos internacionales, incluidos los de la Universidad de Columbia y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, proyectan que el evento se consolidará entre mayo y fines de 2026, con posible extensión a comienzos de 2027. «Creemos que va a ser un Niño muy importante, quizás semejante al de 1997-1998», indicó Neiff, en referencia a uno de los episodios más severos registrados, que dejó vastas zonas inundadas en el litoral argentino. «El Niño de 1997-1998 fue catastrófico. Si este es similar, estamos ante una emergencia futura de proporciones enormes», advirtió.
Impacto en transporte, energía, turismo y producción agropecuaria
El impacto no se limita a las precipitaciones. Según el especialista, sectores clave como el transporte, la energía, el turismo, el abastecimiento de agua y la producción agropecuaria están profundamente condicionados por estos eventos climáticos. «Las lluvias extremas afectan todo. Los caminos se cortan, los cultivos se anegan, la energía se interrumpe. No es solo un problema de agua», señaló.
Resistencia: una ciudad vulnerable
Además, advirtió sobre la vulnerabilidad de ciudades construidas en zonas bajas, como Resistencia, donde las lluvias intensas pueden provocar anegamientos incluso sin desbordes de ríos. «Funcionan como una palangana», graficó. «Resistencia está en una zona muy baja. Cuando llueve mucho, el agua no tiene por dónde escurrir. Por eso se inunda con tanta facilidad», explicó.
Fortalecer infraestructura urbana y responsabilidad social
En ese contexto, subrayó la necesidad de fortalecer la infraestructura urbana —sistemas de bombeo, desagües pluviales y defensas costeras—, pero también hizo hincapié en la responsabilidad social. Evitar la obstrucción de desagües, contar con provisiones básicas y prever situaciones de emergencia son medidas clave ante escenarios de lluvias extremas. «Los gobiernos tienen que preparar la infraestructura, pero la gente también tiene que hacer su parte. No tirar basura en la calle es fundamental», afirmó.
«Está bien alertar, pero no alarmar»
Finalmente, Neiff pidió equilibrio en el abordaje del tema: «Está bien alertar, pero no alarmar». Sin embargo, dejó en claro que los indicadores actuales obligan a prestar atención: el clima global ya está dando señales de un nuevo ciclo que podría tener fuerte impacto en la región. «No hay que entrar en pánico, pero sí hay que prepararse. Las señales son claras», concluyó.
En primer lugar, El Niño se consolidaría entre mayo y fines de 2026, con posible extensión a 2027. A continuación, el calentamiento del Pacífico ya supera los 2 grados y podría llegar a 3 grados. Además, el evento sería comparable al de 1997-1998, uno de los más severos de la historia. Por último, ciudades como Resistencia son especialmente vulnerables por estar construidas en zonas bajas.
¿Qué opinás sobre esta advertencia del «Súper Niño»? ¿Creés que las autoridades están preparadas para enfrentar lluvias extremas e inundaciones? Compartí tu opinión. La prevención salva vidas.
