Morosidad récord en familias: creció por 16° mes consecutivo en febrero y en préstamos personales rozó el 14%

Se profundizó el deterioro del crédito. La morosidad de las familias trepó al 11,2% en febrero, cuando en octubre de 2024 era de apenas 2,5%, consolidando una tendencia alcista en línea con el deterioro del ingreso real y el freno en la expansión del crédito al consumo.

La morosidad del sistema financiero volvió a mostrar un deterioro en febrero de 2026 y alcanzó nuevos máximos, tal como adelantó Ámbito, en un contexto de menor dinamismo del crédito y consumo aún debilitado. En familias el dato empeoró por 16° mes consecutivo; las líneas de préstamos personales y tarjetas de crédito siguen siendo las más afectadas. «La gente ya no puede pagar. Los sueldos no alcanzan y las deudas se acumulan», expresó a este medio un analista financiero.

Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 6,7%, lo que implicó un incremento de 0,3 puntos porcentuales (p.p) frente a enero y un fuerte salto de 4,9 p.p. en términos interanuales.

La situación más crítica: los hogares

Al desagregar por tipo de deudor, la situación más crítica continúa observándose en los hogares. La morosidad de las familias trepó al 11,2% en febrero, consolidando una tendencia alcista en línea con el deterioro del ingreso real y el freno en la expansión del crédito al consumo. Por su parte, el financiamiento a empresas mostró un ratio de irregularidad sensiblemente menor, de 2,9%, aunque también en niveles superiores a los de un año atrás. «Las familias son las primeras en sufrir la crisis. Las empresas todavía resisten, pero también empiezan a mostrar signos de deterioro», señaló el analista.

Préstamos personales y tarjetas de crédito, los más golpeados

En detalle, la mora de las familias acumuló un deterioro prácticamente ininterrumpido durante el último año. La misma pasó de 2,9% en febrero de 2025 al actual 11,2%, lo que refleja la fuerte presión sobre la capacidad de pago. Los mayores incrementos se verificaron en los préstamos personales, donde la irregularidad escaló al 13,8%, y en las tarjetas de crédito, que alcanzaron el 11,6%. También se observaron subas en los créditos prendarios (6,8%) y una dinámica más estable, aunque creciente, en los hipotecarios (1,4%). El segmento «otros», tradicionalmente de mayor riesgo, trepó hasta un elevado 34,4%, marcando el mayor deterioro relativo. «Los préstamos personales y las tarjetas son los que más se usan para llegar a fin de mes. Por eso son los que más mora tienen», explicó.

La mora empresarial también crece

En el caso de las empresas, si bien los niveles de mora siguen siendo bajos en términos históricos, también evidencian una tendencia creciente. El ratio de cartera irregular pasó de 0,8% en febrero de 2025 a 2,9% en febrero de 2026. Las subas más marcadas se dieron en adelantos (3,1%) y documentos (2,5%), mientras que los créditos con garantía prendaria alcanzaron el 3,9%. Por su parte, las líneas vinculadas al comercio exterior se mantuvieron prácticamente estables (0,6%), y los préstamos hipotecarios corporativos mostraron niveles más elevados pero relativamente estables (4,7%). «Las Pymes también están sufriendo. Muchas no pueden pagar los créditos que tomaron para sobrevivir», señaló.

Los bancos expanden su exposición pero cae la demanda de crédito

En paralelo, el sistema financiero incrementó levemente su exposición al sector privado, que alcanzó el 44,4% del activo total (+0,2 p.p. mensual y +6,3 p.p. interanual), con mayor peso del crédito en pesos. Sin embargo, este mayor peso relativo responde más a la caída real del peso producto de la devaluación que a una expansión del financiamiento. «La exposición crece porque el peso vale menos, no porque los bancos estén prestando más», aclaró.

El comportamiento del crédito también se vincula con cambios en las condiciones financieras. De acuerdo con la Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA, durante el primer trimestre los estándares para empresas se endurecieron significativamente y la demanda cayó en todos los segmentos, mientras que en hogares también se observó una contracción en la demanda, especialmente en tarjetas y créditos hipotecarios. «La gente no pide más préstamos porque sabe que no va a poder pagarlos», explicó.

El consumo sigue débil

Este escenario ayuda a explicar la evolución del consumo. Si bien algunas mediciones privadas mostraron leves mejoras mensuales en marzo, el consumo sigue en terreno negativo en la comparación anual, con caídas de hasta 2,6%. A pesar de las declaraciones oficiales, como las del presidente Javier Milei, quien sostuvo que «estamos en récord de consumo», los datos muestran una dinámica heterogénea, donde los bienes durables y el turismo impulsan la actividad, mientras el consumo masivo permanece débil. «El consumo de alimentos y artículos de primera necesidad está por el piso. La gente no gasta porque no tiene plata», señaló.

El crédito impulsa el repunte, pero aumenta la mora

En esa línea, el economista Ricardo Arriazu advirtió que gran parte del repunte reciente se financió con crédito, especialmente en rubros como autos y viajes, lo que suma presión sobre la capacidad de pago de los hogares. Esto se refleja en el aumento de la morosidad, en un contexto donde el crédito a familias dejó de crecer a fines de 2025. «La gente se endeudó para comprar un auto o irse de vacaciones, pero ahora no puede pagar. Eso es una bomba de tiempo», advirtió Arriazu.

En conjunto, el aumento de la mora, el freno en la demanda de crédito y la debilidad del consumo masivo configuran un escenario donde el sistema financiero mantiene niveles elevados de cobertura, pero enfrenta un deterioro en la calidad de su cartera que podría persistir en los próximos meses. «El peor escenario aún no llegó. Si la economía no repunta, la mora va a seguir subiendo», concluyó el analista.

En primer lugar, la morosidad de las familias alcanzó el 11,2% en febrero, su nivel más alto en años. A continuación, los préstamos personales rozaron el 14% de mora y las tarjetas de crédito el 11,6%. Además, la mora se multiplicó por más de cuatro desde octubre de 2024 (2,5% a 11,2%). Por último, el consumo masivo sigue débil y la demanda de crédito se contrajo.

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