Milei gastó $437 millones en viajes en siete meses y llevó a la esposa de Adorni a Nueva York como “invitada”

La plata no alcanza para los jubilados, los comedores escolares están con lo justo, las universidades públicas padecen un ajuste del 45%… Pero para los viajes del presidente, parece que siempre hay, che. Un informe de la Jefatura de Gabinete, que Manuel Adorni presentó este miércoles en Diputados, reveló que entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, Javier Milei gastó al menos $437.756.995,51 en 13 desplazamientos al exterior. O sea, más de 437 millones de pesos en siete meses.

El viaje más caro fue a Nueva York, entre el 23 y el 25 de septiembre de 2025, para participar de la Asamblea General de la ONU. Tres días nomás, pero el gasto total ascendió a $115.704.550. Se alojaron en el Hotel The Langham, y acompañaron al presidente Luis Petri, Luis Caputo, Karina Milei y el entonces secretario de Comunicación Manuel Adorni, entre otros. Una comitiva de lujo, como para no perderse ningún cóctel.

El segundo gasto más elevado fue Davos, en enero de 2026: $73.179.186,07. El tercero, un viaje que combinó Miami, Nueva York y Santiago de Chile en marzo, con un costo de $85.667.704,47. Fue precisamente ese viaje el que destapó el escándalo de Adorni, porque llevó a su esposa, Bettina Angeletti. El informe oficial la menciona como «invitada». Así nomás. No dice quién la invitó, ni con qué criterio, ni si pagó algo. Solo dice «invitada».

El juez Daniel Rafecas archivó la causa contra Adorni por ese viaje, argumentando que sumar a la esposa al avión presidencial no generó costos adicionales porque había asientos disponibles. Pero la pregunta incómoda sigue flotando: ¿qué hacía la esposa del jefe de Gabinete en un viaje oficial a Nueva York? ¿Cuál era su función? ¿Por qué los contribuyentes tenemos que pagar el vuelo y el alojamiento de un «invitado» sin ninguna explicación?

El informe también responde preguntas sobre la evolución patrimonial de Adorni y su cónyuge, pero la Jefatura de Gabinete se lava las manos: dice que la declaración jurada del funcionario ya es pública y que los bienes de la esposa están en un anexo reservado, de carácter confidencial. O sea, nadie puede verlos. Conveniente, ¿no? Porque se sabe que Adorni omitió en sus declaraciones juradas el departamento en Caballito donde vive ahora y la casa en el country Indio Cuá que está a nombre de Angeletti.

Milei, mientras tanto, sigue viajando. A Madrid, a Budapest, a Oslo, a Washington. Y el costo de cada desplazamiento se justifica con palabras bonitas: «reuniones bilaterales», «cumbres», «foros económicos». Pero la realidad es que acá, en el Chacho, la gente no llega a fin de mes, los hospitales esperan equipamiento y los salarios se licúan. Mientras el presidente se aloja en el Waldorf Astoria, el Ritz-Carlton o el Hyatt Regency, los argentinos comunes ajustan el cinturón.

El informe aclara que los detalles del personal de seguridad no se divulgan por razones operativas. Claro. Pero el detalle de los hoteles de lujo, las comitivas numerosas y los «invitados» misteriosos, esos sí se pueden divulgar. Y los números están a la vista: $437 millones en siete meses.

La pregunta que te hago, es esta: ¿a vos te parece que está bien que el presidente gaste esa fortuna en viajes mientras el país se desangra? ¿O creés que es parte del laburo diplomático y hay que bancarlo? Porque una cosa es la representación internacional, y otra muy distinta es el derroche. Y cuando la plata es de todos, cada peso tendría que estar justificado. ¿Viste?