Luces en El 50: TotalEnergies aporta los artefactos, el Municipio la mano de obra, y una vieja demanda de los vecinos se hace realidad
Llegar de noche al Paraje El 50 era, hasta ahora, meter miedo. La oscuridad, los caminos de tierra, la sensación de estar aislados. La EEP N° 732, el acceso desde la ruta, todo a oscuras, che. Pero eso está por cambiar. La intendente Marcela Duarte encabezó una recorrida con representantes de la empresa TotalEnergies, desde el ingreso a la ciudad hasta la escuela del paraje. El objetivo: ver con sus propios ojos dónde van a ir los nuevos artefactos de iluminación solar.
No es una obra menor. Se trata de un pedido histórico de los vecinos de la zona. «Hace mucho tiempo que venimos pidiendo luz en este tramo», suele repetir alguna voz cansada en las asambleas barriales. El reclamo tenía razones de peso: inseguridad, dificultad para transitar de noche, los chicos que vuelven del estudio o los trabajadores que regresan tarde. Ahora, ese pedido empieza a concretarse.
El plan es sencillo pero contundente: TotalEnergies aportará los materiales, los artefactos solares que no dependen de la red eléctrica convencional. El Municipio, por su parte, pondrá la mano de obra. Una alianza público-privada que parece sacada de un manual, pero que en este caso tiene destinatarios claros: las familias del Paraje El 50 y los cientos de personas que circulan a diario por esa ruta.
«Destacamos el compromiso y acompañamiento de la empresa», señalaron desde la comuna. Y no es para menos. En un contexto donde las inversiones escasean, que una empresa del tamaño de TotalEnergies se sume a una obra de estas características es un respiro. La iluminación no es un lujo, es una necesidad básica. Y en el interior del Chacho, donde la luz a veces tarda décadas en llegar, cada artefacto solar que se instala es un pedacito de justicia.
La recorrida incluyó el acceso a la ciudad, que es la carta de presentación de la localidad, y la escuela del paraje, un espacio que concentra a decenas de chicos y familias. La obra va a cambiar la calidad de vida de todos ellos. Porque cuando se prende la luz, no solo se disipa la oscuridad: también se disipa el miedo, la inseguridad, la sensación de abandono.
La pregunta que te hago, es esta: ¿cuántas veces prometieron algo así en tu barrio o paraje y nunca pasó nada? Porque acá, al menos, hay una recorrida, hay una empresa que pone los materiales y un municipio que pone los brazos. Queda ver si las luces se encienden en tiempo y forma. Pero mientras tanto, los vecinos de El 50 ya pueden empezar a soñar con una noche menos oscura. Y eso, en el Chacho, no es poca cosa. ¿Viste?
