El primer ministro húngaro impulsa un nuevo modelo económico y otorga veto legislativo a ministros clave
El nuevo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, asumió el poder tras derrotar a Viktor Orbán, quien gobernó durante 16 años. Este martes, Magyar anunció una medida inédita: otorgar poder de veto sobre la legislación a cuatro ministros clave: Finanzas, Sanidad, Justicia y Educación. La decisión busca controlar el poder del propio Ejecutivo, ya que su partido, Tisza, controla más de dos tercios de los escaños en el Parlamento.
Un legado «dramático»
Magyar describió el estado de las cuentas públicas como un «legado dramático». El déficit presupuestario podría llegar al 6,8% del PIB este año, muy por encima de lo previsto inicialmente. La economía húngara apenas se ha recuperado del estancamiento y enfrenta nuevos desafíos derivados del conflicto en Oriente Medio.
El nuevo ministro de Finanzas, Andras Karman, se comprometió a recuperar la previsibilidad política, empañada por años de cambios improvisados durante la gestión de Orbán. Anunció un plan cuatrienal para la reducción del déficit y la deuda, con el objetivo de que Hungría cumpla los criterios para la adopción del euro en 2030.
Cambio de rumbo económico y político
El gobierno de Magyar se comprometió a orientar a Hungría hacia una postura proeuropea, con el fin de asegurar la liberación de miles de millones de euros en fondos de la Unión Europea que fueron suspendidos debido a las reformas de Orbán, consideradas perjudiciales para la democracia.
En materia económica, Magyar anunció un cambio radical: abandonar el modelo basado en mano de obra barata, manufactura de bajo valor añadido y corrupción, para transitar hacia una economía orientada a la productividad, la innovación y la inversión en tecnología.
«La política económica húngara no necesita un simple ajuste, sino una dirección completamente nueva», afirmó Karman durante su audiencia de confirmación parlamentaria.
Los desafíos inmediatos
El nuevo ministro de Finanzas indicó que el gobierno necesitará un mes y medio para tener plena claridad sobre el presupuesto de 2026, que originalmente preveía un déficit del 5% del PIB. Aproximadamente el 70% de ese déficit se acumuló en abril debido al elevado gasto preelectoral de Orbán.
Karman agregó que se buscará legitimar el entorno empresarial, eliminar la legislación retroactiva, restablecer la competencia leal y suprimir las prácticas abusivas en la contratación pública, prácticas que, según él, incrementan el déficit y distorsionan la economía.
«Una de las tareas más importantes del próximo periodo será restaurar el marco moral e institucional del Estado de derecho», afirmó Magyar.
¿Qué opinás sobre la decisión de Magyar de otorgar veto a sus propios ministros? ¿Es una muestra de autolimitación del poder o una estrategia para diluir responsabilidades? ¿Crees que Hungría podrá cumplir con los criterios para adoptar el euro en 2030?
