Cambian los hábitos de consumo: «La gente busca precios, promociones y reemplaza productos», afirmó Cristian Verwimp
El socio gerente del autoservicio La Verónica describió un escenario donde las familias priorizan alternativas más económicas para sostener las compras diarias. «La gente no deja de comer, pero se adapta: cambia marcas, cambia cortes de carne y busca productos más accesibles», señaló.
La inflación y la pérdida del poder adquisitivo no son números fríos en un informe. Se sienten en el supermercado, en la carnicería y en la mesa de los argentinos. Así lo aseguró Cristian Verwimp, socio gerente del autoservicio La Verónica, quien describió un escenario donde las familias formoseñas modificaron radicalmente sus hábitos de consumo.
Durante una entrevista radial, Verwimp explicó que el principal cambio se observa en los alimentos. Los consumidores ya no mantienen las mismas marcas ni los mismos productos que compraban hace unos meses. «La gente no deja de comer, pero se adapta. Cambia marcas, cambia cortes de carne y busca productos más accesibles», señaló.
Del asado al pollo: cambian los cortes de carne
Uno de los cambios más notorios se da en el consumo de carnes. La estrella de los fines de semana, el asado, pasó a ser un lujo ocasional. «Mucha gente pasó del asado al pollo o al cerdo. El asado quedó reservado para ocasiones especiales o uno o dos fines de semana al mes», sostuvo el empresario.
La búsqueda de alternativas más económicas llevó a los consumidores a redescubrir cortes y proteínas que antes tenían menos protagonismo en la mesa familiar.
Segundas marcas: un mito que se derrumba
Verwimp también remarcó que aumentó la demanda de segundas marcas y productos alternativos dentro de cada categoría. «Hoy el cliente compara mucho más. Hay personas que antes compraban parmesano o gouda y ahora consumen queso barra o pategrás», explicó.
Y derribó un mito: «Muchas segundas marcas están hechas por las mismas empresas y tienen muy buena calidad». Para el empresario, los consumidores comenzaron a descubrir que pagar más por una primera marca no siempre es sinónimo de mejor producto.
El comercio se adapta o queda afuera
Verwimp afirmó que esta situación obliga a los comercios a modificar permanentemente sus estrategias de venta. «Hoy tenés que ofrecer un abanico más amplio de productos y promociones. La gente camina, compara y espera las ofertas», comentó.
Actualmente, los supermercados buscan trasladar al consumidor las promociones y descuentos que reciben de proveedores para mantener el nivel de ventas. «El mejor beneficiado termina siendo el cliente, porque todos necesitamos seguir vendiendo», expresó.
Una inflación que desacelera, pero los salarios no alcanzan
Respecto a la evolución de los precios, Verwimp consideró que la inflación en alimentos mostró una desaceleración respecto de años anteriores. «Ya no estamos en una situación donde haya que remarcar todos los días. Hoy las variaciones son mucho menores», afirmó.
Sin embargo, reconoció que los salarios todavía no logran recuperar terreno frente a los aumentos acumulados y que eso impacta directamente en el consumo cotidiano. Por más que los precios suban más lento, el poder de compra sigue siendo el talón de Aquiles de las familias argentinas.
«Tenemos que adaptarnos a esta realidad»
La conclusión de Verwimp fue contundente: «Tenemos que adaptarnos a esta realidad. Si no entendemos cómo cambió el consumo, nos quedamos afuera».
Para los consumidores, la realidad es clara: comparar precios, buscar promociones y reemplazar productos ya no es una opción, sino una necesidad. Para los comercios, el desafío es entender ese nuevo comportamiento para no quedar en el camino.
La foto del consumo en Formosa es, en esencia, la foto del consumo en gran parte del país. Y no es una imagen alentadora: es la de familias que se esfuerzan por llegar a fin de mes, con una calculadora en la mano y la lealtad a las marcas en un segundo plano.
