«Todos van a morir en este grado»: el escalofriante mensaje de un alumno de 12 años que sufre bullying

Un alumno de 12 años, cansado de las burlas y el acoso escolar, escribió una frase que heló la sangre de sus docentes: “Todos van a morir en este grado, todos”. No fue una amenaza explícita. Fue, según pudo reconstruirse, el grito desesperado de un niño que ya no soportaba más el bullying. La Justicia y los organismos de protección de la niñez ya intervienen en el caso, ocurrido en un establecimiento escolar del interior de la provincia.

El caso se conoció cuando la madre del menor, una mujer de 30 años, se presentó en la Comisaría de la Mujer y la Familia Nº 8 de Monte Quemado. Allí relató que fue la propia docente de grado de su hijo quien la contactó para informarle sobre el escalofriante escrito. La escuela ya había activado sus propios protocolos.

Pero al ser convocada nuevamente al establecimiento, la madre tomó conocimiento de una situación más profunda y preocupante. Según le confesó su hijo, su comportamiento violento en el papel no era gratuito. El niño venía sufriendo episodios de bullying dentro del aula. Burlas, exclusión, maltrato. Un calvario cotidiano que había derivado en un profundo malestar emocional.

Además, el menor reveló otro motivo de angustia: siente temor hacia la actual pareja de su padre, una mujer mayor de edad domiciliada en la misma ciudad. Dijo que no quería que ella se acercara y atribuyó parte de sus problemas de conducta a esa situación. El niño, cabe destacar, reside junto a su progenitor.

La madre, alarmada, solicitó expresamente la intervención de las autoridades. No solo por el bullying escolar, sino también para que se adopten medidas respecto de la mujer señalada por su hijo. La denuncia ya está en manos de la Fiscalía, que dispuso dar inmediata participación al Ministerio Público Pupilar y a la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia.

Estos organismos deberán evaluar la situación integral del menor, determinar si existe vulneración de derechos y adoptar las medidas de protección que correspondan. Porque el caso no es solo escolar. Tiene aristas familiares que la Justicia no puede ignorar.

La investigación continúa. Se busca establecer el contexto exacto en el que se produjeron los presuntos hechos de bullying y también esclarecer la situación con la pareja del padre. Lo que ya está claro es que un niño de 12 años llegó a un límite emocional que ningún chico debería atravesar.

La gran pregunta es cómo se abordará este caso desde las instituciones. Porque el sistema de protección de la niñez en la Argentina, con todas sus leyes y protocolos, muchas veces falla en la articulación entre la escuela, la familia y la Justicia. Y cuando falla, el que paga el precio es un chico que, en lugar de estar preocupado por sus tareas o sus amigos, escribe frases de muerte en una hoja.

El bullying no es una anécdota. No es «cosas de chicos». Es una forma de violencia que puede dejar heridas para toda la vida. Y cuando un niño dice «todos van a morir», no está haciendo una broma. Está pidiendo ayuda. La pregunta es si esta vez, a tiempo, alguien va a saber escucharlo.