Proyecciones pesimistas hacia 2027: el problema de los ingresos que no logra resolverse
El panorama económico para la Argentina de cara a 2027 se presenta con un diagnóstico contundente: los ingresos formales están en niveles históricamente bajos y las perspectivas no son alentadoras. Así lo advierte un informe de la Consultora CP, que pone números a una realidad que ya se refleja en las encuestas de opinión: los bajos salarios y la pérdida de empleo son las principales preocupaciones de los argentinos .
Una caída que se arrastra desde 2023
Federico Pastrana, macroeconomista y director de la consultora, expuso datos reveladores: la masa de ingresos se encuentra actualmente un 10% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, el mes previo a la asunción de Javier Milei. «Ese es el telón de fondo de la insatisfacción con el programa económico», resume el especialista .
El análisis identifica tres etapas claras en la dinámica de la masa salarial desde noviembre de 2023:
- Una caída inicial profundizada en enero y febrero de 2024, tras la devaluación.
- Un estancamiento con el freno de la desinflación que se extendió hasta julio de 2025.
- Una nueva contracción producto de la aceleración inflacionaria, que llegó hasta marzo de este año .
La conclusión es dura: bajo el actual programa económico, solo una desinflación abrupta podría lograr que los ingresos crezcan. Las bajas moderadas de la inflación, advierte el informe, son consistentes con el estancamiento de los ingresos .
Heterogeneidad: unos ganan, otros pierden
El ajuste no fue parejo. Mientras los asalariados formales del sector privado y los jubilados con haberes medios y altos lograron protegerse mejor de la inflación, los empleados del sector público y los beneficiarios de programas sociales fueron los más afectados .
Esta dinámica generó un cambio importante en la composición de los ingresos y profundizó las desigualdades. Pastrana señala que incluso hay una «desvinculación» entre la masa de ingresos en niveles bajos y la actividad económica, que muestra registros elevados. Esto se explicaría por el dinamismo de las exportaciones y la inversión, que no necesariamente se traducen en mejores salarios para los trabajadores .
Morosidad: el otro termómetro de la crisis
La caída del ingreso disponible tiene una consecuencia directa: el endeudamiento y la mora. En abril de 2026, el ratio de irregularidad del crédito de las familias alcanzó el 12,1%, con una suba de 8,4 puntos en comparación con el mismo mes de 2025 .
El desglose es alarmante:
- Préstamos personales: mora del 14,9%
- Tarjetas de crédito: mora del 12,5%
Más de 5,3 millones de personas tienen al menos un crédito irregular en el sistema, lo que representa al 26,9% de los ciudadanos con algún tipo de financiamiento activo . Este escenario, que los especialistas describen como el peor en dos décadas, evidencia que las familias recurren al endeudamiento para cubrir consumos básicos y terminan desbordadas por las altas tasas de interés .
La trampa de la desinflación y el ajuste fiscal
El informe de CP sostiene que las perspectivas para la masa de ingresos «son negativas, dada la limitada capacidad de desinflar y la necesidad de un mayor ajuste del gasto para no comprometer el ancla fiscal» .
La caída de la recaudación, advierten, exige al gobierno un mayor ajuste de los gastos no indexados, lo que intensifica el sesgo agresivo de la política fiscal y promete profundizar las desigualdades generadas por el programa económico . En otras palabras, el círculo se cierra: menos ingresos → menos consumo → menos recaudación → más ajuste → menos ingresos.
Análisis: ¿qué esperar hacia 2027?
El escenario que se perfila es complejo. La economía muestra signos de actividad en algunos sectores, pero el bolsillo de la mayoría no lo refleja. La pregunta que surge es si el gobierno podrá sostener el ancla fiscal y la desinflación sin profundizar aún más el deterioro social.
Algunos puntos para reflexionar:
- El riesgo político: La insatisfacción con la economía es el caldo de cultivo para el descontento social. Si los ingresos no mejoran hacia las elecciones de 2027, el costo político podría ser alto.
- La fragilidad del consumo: Con una masa salarial deprimida y una morosidad récord, el consumo interno difícilmente sea el motor de la recuperación.
- La dependencia de la inversión: El gobierno apuesta a que la inversión y las exportaciones tiren de la economía, pero este modelo genera «grandes heterogeneidades» y deja a muchos sectores atrás.
El desafío, entonces, es doble: mantener la estabilidad macroeconómica sin que el ajuste termine por quebrar el tejido social. Por ahora, los números indican que los ingresos siguen siendo el eslabón más débil de la cadena.
¿Vos sentís que tu sueldo alcanza para cubrir lo básico? ¿Cómo está impactando el ajuste en tu día a día? La economía real, la de la mesa familiar, a veces no coincide con los números macro. Me gustaría saber tu experiencia.
