Una formoseña contó cómo vivió el Argentina-Inglaterra desde un pub londinense: «Nos tuvieron que proteger»

July, nacida en el barrio Villa Lourdes y radicada en Londres, siguió la semifinal del Mundial rodeada de hinchas ingleses. La alegría por la clasificación argentina dio paso a momentos de tensión, con agresiones e incidentes que obligaron a intervenir a la Policía. Además, compartió cómo es su vida en la capital británica y por qué eligió ese destino para empezar de nuevo. La clasificación de Argentina a una nueva final del Mundial se festejó en cada rincón del país. También se celebró a más de 11 mil kilómetros de distancia, aunque en algunos casos el final feliz estuvo acompañado por momentos de tensión. Ese fue el caso de July, una joven formoseña del barrio Villa Lourdes que desde hace un tiempo vive en Londres y que eligió un pub de la capital inglesa para seguir el duelo entre la Selección e Inglaterra.

En diálogo con Radio Uno, contó que el ambiente antes del partido ya anticipaba una tarde especial. El local estaba repleto de simpatizantes ingleses, aunque también había un buen número de argentinos que se animó a alentar a la Scaloneta en pleno territorio rival. «Ellos hicieron el primer gol y estaban convencidos de que ya habían ganado. Nosotros nos mirábamos y decíamos que había que esperar, que todavía faltaba mucho. Cuando llegó el empate lo gritamos con toda el alma; siento que ese grito se escuchó hasta en la Argentina», recordó entre risas. Pero la euforia por la remontada argentina no cayó bien entre los hinchas locales. La joven aseguró que el clima cambió por completo cuando terminó el encuentro y que la derrota inglesa provocó una reacción que jamás imaginó. «No les voy a mentir, pensé que iba a ser un ambiente más sano, más maduro. Pero cuando terminó el partido hubo peleas, insultos y empujones. A mí me pegaron, a mis amigos también y la Policía tuvo que entrar para proteger a los argentinos», relató.

Por precaución, July decidió no vestir la camiseta albiceleste. Sin embargo, su novio y varios de sus amigos sí la llevaron puesta y fueron blanco de agresiones. «Ellos recibieron golpes e insultos. Fue bastante feo», lamentó. La tensión no quedó puertas adentro del pub. Según contó, distintos sectores de Londres vivieron horas complicadas una vez consumada la eliminación inglesa. «El transporte estuvo suspendido porque rompieron muchas cosas. Los colectivos estaban invadidos y conseguir un Uber o un taxi era prácticamente imposible. Incluso rompían los vidrios de algunos vehículos cuando veían que llevaban argentinos», describió. Durante la entrevista también explicó que muchas discusiones trascendieron el plano futbolístico y derivaron en cuestiones históricas y políticas. «Se habló muchísimo de la bandera que decía ‘Las Malvinas son argentinas’. Muchos nos repetían que no importaba el Mundial porque ellos habían ganado la guerra. Sentí que para varios el partido pasó a un segundo plano», expresó.

Más allá de lo ocurrido durante el partido, July compartió cómo es su presente en el Reino Unido, donde trabaja en una cafetería y construye una nueva vida. Recordó que al llegar no dominaba el idioma y que eso representó uno de los mayores desafíos. «Al principio me costó mucho porque no hablaba bien inglés, pero la gente tenía paciencia, trataba de entenderme y me decía que iba a aprender con el tiempo. Empecé trabajando en un coffee shop y de a poco fui mejorando», comentó. No obstante, reconoció que en los últimos tiempos percibe un cambio en el trato hacia los extranjeros. «Con el tema de la inmigración la gente está más pesada, sobre todo si no hablás bien el idioma», señaló. Aunque durante mucho tiempo imaginó emigrar a Estados Unidos, terminó eligiendo Londres por una historia familiar. «Siempre escuchaba hablar a mi familia de esta ciudad, especialmente a mi abuelo. Empecé a investigar, me enamoré de Londres y también del inglés británico. Un día agarré mis cosas y me vine», contó. Hoy comparte su vida con un joven oriundo de Albania, con quien se comunica en inglés mientras él aprende español. Incluso dejó abierta la posibilidad de dar un paso más en la relación. «Puede ser que el año que viene me case. Veremos qué pasa», dijo entre sonrisas.

El relato de July es el de una argentina que vivió la semifinal del Mundial en el corazón de Londres, rodeada de hinchas ingleses, y que experimentó en carne propia la otra cara de la pasión futbolística. La euforia por el triunfo argentino se transformó en violencia y agresiones, y la Policía tuvo que intervenir para proteger a los argentinos que estaban en el pub. La tensión no se limitó al local: el transporte público fue suspendido y las calles de Londres vivieron horas de caos. El relato de July también muestra cómo el fútbol puede ser un disparador de discusiones históricas y políticas, y cómo la herida de Malvinas sigue abierta para muchos ingleses. A pesar de todo, July eligió empezar de nuevo en Londres y está construyendo una nueva vida, con sueños y proyectos, y con la esperanza de que el fútbol, más allá de las rivalidades, pueda ser un puente y no una barrera. La pregunta que queda es si la rivalidad entre Argentina e Inglaterra trasciende el fútbol y se convierte en un conflicto cultural y político. ¿Creés que la violencia en el fútbol es inevitable o se puede prevenir? ¿Qué opinás de la experiencia de July? Dejanos tu comentario.