La demanda cae hasta 10%: los chaqueños cargan más veces, pero compran menos combustible
El consumo volvió a retroceder durante junio y julio. Desde la Cámara de Expendedores del Chaco señalaron que los automovilistas ya no llenan el tanque, reducen el uso del vehículo y realizan cargas pequeñas para controlar sus gastos. La venta de combustibles en nuestra provincia atraviesa un nuevo período de contracción. Durante julio, el volumen despachado por las estaciones de servicio registra una disminución interanual cercana al 10%, aunque en algunos segmentos la caída oscila entre el 12% y el 15%.
El presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines del Chaco (CECACH), Oscar Gaona, explicó que el sector había comenzado 2026 con expectativas favorables. Sin embargo, desde marzo se produjo un cambio de tendencia que se profundizó durante junio y continuó en julio. Según el empresario, el comportamiento del mercado está relacionado con la evolución del precio internacional del petróleo, el encarecimiento de los combustibles y la pérdida de capacidad de compra de las familias. Incluso el movimiento extraordinario generado en Resistencia por la Bienal Internacional de Esculturas 2026 no alcanzó para llevar las ventas a los niveles observados en el mismo mes del año pasado.
Uno de los fenómenos que más preocupa a los expendedores es que las estaciones atienden a una mayor cantidad de clientes, pero venden menos litros en cada operación. «Aumentaron los tickets diarios, pero bajó el volumen por ticket», resumió Gaona en declaraciones a Radio Libertad. Muchos conductores dejaron de completar el tanque o de cargar entre 30 y 40 litros y ahora compran alrededor de 10 litros, suficientes para movilizarse durante algunos días antes de regresar a la estación. La mayor cantidad de comprobantes, por lo tanto, no implica una recuperación del negocio. El volumen total continúa retrocediendo porque los consumidores administran cada carga, reducen los viajes o directamente utilizan menos el automóvil. Desde la entidad también detectaron un crecimiento en el uso de motocicletas y vehículos de menor cilindrada, alternativas elegidas para disminuir el gasto cotidiano en movilidad.
El descenso más marcado se observa en la comercialización de nafta súper, el combustible de mayor consumo entre los usuarios particulares. En cambio, la demanda de productos premium presenta una mayor estabilidad. Gaona explicó que quienes poseen vehículos que requieren combustibles de mayor octanaje suelen mantener esa elección para respetar las recomendaciones técnicas de los fabricantes. El diésel, por su parte, mostró un comportamiento diferente debido al movimiento del sector agropecuario, cuya actividad contribuyó a sostener parcialmente las ventas de ese producto.
La caída de la demanda coincide con un aumento de los gastos necesarios para mantener funcionando una estación de servicio. Entre los principales incrementos se encuentra la energía eléctrica, además de los costos laborales, impositivos y de mantenimiento. El punto de equilibrio del negocio, que anteriormente se ubicaba cerca de los 350.000 litros mensuales, habría aumentado hasta un rango de entre 380.000 y 390.000 litros. Esto significa que las estaciones necesitan comercializar una cantidad mayor de combustible para cubrir sus gastos, justamente en un momento en el que los consumidores reducen sus compras.
Aunque desde el sector observan una leve reactivación de la construcción y de algunas obras públicas y privadas, las expectativas para los próximos meses siguen siendo cautelosas. Gaona advirtió que una nueva suba del petróleo podría trasladarse al valor de los combustibles y generar otra retracción inmediata de la demanda. «No sabemos cuánto más podrán sostenerse los precios sin trasladar parte del aumento del crudo», sostuvo. La evolución de las ventas durante el segundo semestre dependerá, en buena medida, de los precios internacionales, la actividad económica y la capacidad de los consumidores para afrontar nuevos incrementos.
La caída de la demanda de combustibles en el Chaco refleja el impacto de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo en el bolsillo de los chaqueños. El fenómeno de «cargar más veces, pero menos litros» muestra cómo las familias intentan ajustar sus gastos sin resignar completamente la movilidad. La situación se agrava por el aumento de los costos operativos de las estaciones de servicio, que necesitan vender más para cubrir sus gastos en un contexto de menor consumo. La pregunta que queda es si la tendencia se revertirá en el segundo semestre o si la caída del consumo se profundizará. ¿Qué opinás de la caída en la demanda de combustibles en el Chaco? ¿Cómo está afectando el precio de la nafta a tu economía familiar? Dejanos tu comentario.
