Preocupación por la violencia digital contra niños y adolescentes: Cibercrimen alerta sobre el nuevo rostro del delito

El comisario principal Carlos Walter Barreto, jefe de la División Ciberdelitos contra Niñez y Adolescencia de la Policía del Chaco, advirtió sobre el crecimiento de casos de grooming, violencia digital, suplantación de identidad, estafas y captación de menores a través de redes sociales y videojuegos. «Hoy están hackeando la mente del ser humano», resumió en diálogo con NORTE al describir una realidad que cambia prácticamente todos los días.

La División Ciberdelitos contra Niñez y Adolescencia forma parte del Departamento Ciberdelito, a cargo del comisario inspector Carlos Eduardo Escobar, y trabaja junto con la División Delitos Tecnológicos. La especialización responde a una realidad concreta: el volumen y la diversidad de denuncias obligaron a distribuir recursos humanos y técnicos para abordar de manera específica las distintas modalidades. Y dentro de ese universo, una de las mayores preocupaciones está puesta en niños, niñas y adolescentes.

Barreto explicó que actualmente se registran numerosos casos de violencia digital, desde situaciones de hostigamiento y ciberbullying hasta retos virales, comunidades creadas fuera de ámbitos institucionales y contactos con desconocidos a través de plataformas de juegos. El problema se potencia porque los adolescentes buscan reconocimiento y popularidad en las redes. En ese contexto, una supuesta broma puede escalar rápidamente. «Lo que parece ser una broma puede llegar a terminar en un delito», advirtió el jefe policial, quien señaló además el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial para modificar imágenes, crear contenidos y amplificar situaciones de hostigamiento. Detrás de una pantalla, una persona puede sentirse protegida por el anonimato y animarse a realizar acciones que probablemente no llevaría adelante cara a cara.

Uno de los delitos que genera especial preocupación es el grooming, es decir, el contacto de una persona adulta con un menor mediante medios tecnológicos con la finalidad de establecer un vínculo de confianza y avanzar hacia una situación de abuso o explotación sexual. Barreto explicó que los videojuegos y las plataformas de interacción constituyen actualmente uno de los espacios donde puede producirse la captación. «Es la gran problemática que tenemos hoy en día», sostuvo al referirse a la facilidad con la que un menor puede comenzar a interactuar con alguien cuya identidad desconoce. El funcionario policial insistió en la necesidad de que padres y adultos responsables conozcan qué aplicaciones utilizan los chicos, con quién interactúan y qué tipo de comunidades frecuentan.

Para el policía, existe una idea equivocada acerca del ciberdelincuente. Muchas personas imaginan que detrás de una estafa necesariamente existe un especialista capaz de vulnerar sistemas complejos. Pero en buena parte de los casos ocurre algo diferente. «El ser humano es el eslabón más débil en esta era digital», afirmó. El phishing es precisamente una de las técnicas más utilizadas: el delincuente intenta obtener información personal, credenciales o datos financieros mediante una comunicación que aparenta ser legítima. Puede presentarse como una empresa, un banco, una tarjeta, una tienda online o una plataforma reconocida. La víctima ingresa sus datos y, sin advertirlo, los entrega directamente a los delincuentes.

Las campañas comerciales también son utilizadas como argumento para engañar. Barreto mencionó falsas promociones vinculadas con grandes plataformas, supuestos descuentos y campañas relacionadas con servicios públicos. El mecanismo se repite: un enlace aparentemente legítimo conduce a una página falsa que solicita información personal o financiera. También continúan las estafas vinculadas con inversiones y criptomonedas, que pueden presentar páginas sofisticadas, supuestas empresas reconocidas e incluso personas contratadas para generar confianza. Otra modalidad que todavía genera víctimas es la falsificación de comprobantes de transferencias. El estafador envía un supuesto ticket de pago y afirma que la operación ya fue realizada, que existe una demora bancaria o que transfirió un importe superior al acordado. Luego reclama la devolución de dinero. La recomendación es contundente: nunca entregar un producto ni devolver dinero basándose exclusivamente en una captura de pantalla. Hay que verificar que el importe esté efectivamente acreditado en la cuenta.

Entre las situaciones que requieren intervención policial aparecen también los casos de difusión no autorizada de imágenes íntimas. Barreto mencionó situaciones de exparejas en las que una persona amenaza con publicar imágenes privadas para presionar o extorsionar a la otra. En estos casos, la Policía trabaja en coordinación con la Justicia para realizar medidas de investigación, preservar evidencia y, cuando corresponde, secuestrar dispositivos que puedan contener elementos relevantes para la causa. El funcionario remarcó que la víctima debe denunciar, aun cuando sienta vergüenza o temor. Como sintetizó Barreto, sin los datos personales, las credenciales, las claves o la información financiera, el ciberdelincuente tiene muchas menos posibilidades de concretar su objetivo. La prevención y la educación digital son las herramientas más efectivas para combatir la violencia digital contra niños y adolescentes.