«Todos se comieron el verso del suicidio»: Investigan si un chico de 16 años mató a una compañera por encargo

Cecilia Emilce Lezcano murió el 15 de julio pasado en Corrientes. Tenía cortes en el cuello y en las muñecas, por lo que se sospechó que se había quitado la vida. El análisis del celular de la chica y del detenido, una pisada y las cámaras de seguridad dieron un giro al caso.

Cecilia Emilce Lazcano tenía 16 años y llevaba la vida de cualquier adolescente de un pueblo correntino. Hasta la noche del 15 de julio. Esa madrugada, totalmente cubierta de sangre pidió ayuda en una casa del barrio Estación de Alvear: tenía un profundo corte en el cuello y otras lesiones en las muñecas. En un primer momento los investigadores creyeron estar ante un suicidio, pero el hallazgo del celular de la estudiante dio un giro en la causa y derivó en la detención de un compañero de colegio. Cuando revisaron el celular del acusado, encontraron chats que lo complicaron todavía más: «Todos se comieron el verso del suicidio», decía J., de 16 años, en uno de los mensajes enviados luego del crimen. Además, cámaras de seguridad lo ubican camino a la estación junto a la víctima y su retorno en soledad y con ropa diferente. Además, en su casa se halló una zapatilla que coincide con el patrón de la suela que quedó marcada sobre la sangre de la víctima en la vieja estación de trenes.

El desembarco de Homicidios y el giro en la investigación

El desembarco de agentes de la División Homicidios de la Policía de Corrientes fue clave para reorientar la investigación que encabeza el fiscal Facundo Cabral. Los agentes reconstruyeron minuciosamente las últimas horas de la víctima y también pudieron hallar su celular, que fue descartado por el detenido cuando se alejaba de la escena del crimen. El fiscal Cabral admitió que «hubo una planificación previa del asesinato», lo cual surgió tras peritar el teléfono del adolescente que ahora está detenido.

La noche del crimen

El 15 de julio en toda Argentina hubo celebraciones por el sufrido triunfo de Argentina sobre Inglaterra. Y en Alvear también hubo festejos en las calles. Esa noche, Cecilia decidió quedarse a dormir en la casa de una amiga. Bien entrada la madrugada, cerca de las 3, recibió un mensaje y salió de la casa para encontrarse con J., un compañero de cuarto año del colegio «Mamerto Acuña». Una cámara de seguridad los captó caminando hacia el barrio Estación, distante unas quince cuadras. El adolescente llevaba una pala, detalle que los investigadores no pasaron por alto. Un rato más tarde, Cecilia pidió ayuda en una vivienda de la zona. Tenía un profundo corte en el cuello, la cual le provocaría la muerte poco después, cuando era asistida por los médicos que la acompañaron en la derivación al Hospital Escuela de la ciudad de Corrientes.

Las pruebas que complican al detenido

Pese a que el corte era extremadamente profundo y estaba situado casi en la parte delantera del cuello, el caso comenzó a investigarse como un supuesto suicidio por agentes de la Comisaría Primera de Alvear. El caso tomó impulso cuando pasó a manos del segundo jefe de la comisaría. El oficial pidió el apoyo de la División Homicidios porque existían indicios claros de que las lesiones que presentaba Cecilia no eran autoprovocadas. Tras el hallazgo de las imágenes y la confirmación de la identidad del sospechoso, hijo de un comerciante de Alvear, los policías establecieron que el celular de la estudiante se había activado por última vez en la zona de la vieja estación. Y permaneció encendido varios días. Un minucioso rastrillaje permitió hallarlo en una zona de pastizales. Cabral sostuvo que son varias las pruebas que complican al detenido. Este adolescente no sólo quedó registrado cuando se dirigía con la víctima hacia la zona de la vieja estación, sino también cuando regresaba vistiendo un buzo diferente. Además, en la escena del crimen, sobre la sangre de Lazcano se halló una pisada. El patrón coincide con la suela de la zapatilla que esta semana los investigadores secuestraron al allanar la casa del adolescente. Si bien Cabral dijo que «de momento no se trata de un homicidio por encargo», admitió que «el caso requiere mucho análisis».

Mensajes reveladores

De los mensajes surgiría que J. le pidió a Cecilia que llevara una pala, sin decirle para qué la necesitaba. El fiscal no descartó que el adolescente hubiera planificado enterrar el cuerpo. Agregó que los mensajes recuperados de los dos teléfonos «son lapidarios» y que el crimen «llevó varios días de planificación». En ese sentido, Cabral admitió que «hay otra persona que cuanto menos sabía del crimen» y la autoría de J. Tras el ataque, J. envió un mensaje regodeándose porque «todos se comieron el verso del suicidio». Y desde la escena del crimen hubo otro no menos aterrador: «Se levantó y todavía se mueve», dijo en referencia a Cecilia. En el teléfono los peritos descubrieron una serie de mensajes en los que J. se ofrece para cometer el crimen. Y que su novia al menos estaba al tanto de la planificación, sostuvo una fuente con acceso a la causa. El fiscal tomó distancia de la versión que indica que en las semanas previas al crimen Cecilia tuvo una pelea con la novia del sospechoso, una estudiante de quinto año del colegio «Mamerto Acuña», hija de un policía de la localidad. Y al ser consultado si esta adolescente habría sido la instigadora del hecho, respondió: «lo estamos valorando». En una entrevista radial, no descartó que el crimen esté vinculado con algún «reto viral» y calificó el caso como «de película». Y agregó: «Nos sorprendió a todos».

Las despedidas y las dudas que persisten

Los investigadores ya tienen dos mensajes de despedida que salieron del celular de la víctima esa madrugada. Se trata de una suerte de despedida. Lo que ahora se intenta establecer es cómo se enviaron, ya que la adolescente no tenía datos en su teléfono desde hacía al menos tres días. En un primer momento, cuando se intentaba instalar la versión del suicidio de Cecilia, se lanzó la versión de que un policía alcanzó a preguntarle quién le había hecho eso y que la víctima asintió cuando le consultó si se había provocado las heridas. El policía señalado negó haber tenido ese intercambio con la víctima. En Alvear son muchos los que sospechan que J. no fue el único autor del crimen. Sostienen que por la contextura física de la víctima y las lesiones que presentaba, podría haber participado alguna otra persona. Y no se descarta que sea una mujer.