El nieto de un fundador de Las Garcitas reivindica la historia del origen del pueblo

Ricardo Luis Cabanillas, descendiente de don José Nieto, cuestionó versiones sobre el origen de la localidad, aportó documentación y testimonios familiares. La historia de Las Garcitas, localidad del departamento Sargento Cabral, quedó en el centro de una discusión vinculada con sus verdaderos orígenes. Ricardo Luis Cabanillas, quien reside actualmente en Sáenz Peña y es nieto de don José Nieto, se apersonó en la Redacción de NORTE para realizar una aclaración y reivindicar lo que considera el auténtico relato sobre la fundación y organización inicial de la localidad. Con documentos, fechas y recuerdos familiares como respaldo de su planteo, Cabanillas busca que la historia de Las Garcitas sea contada desde sus verdaderos protagonistas. Cabanillas cuestionó particularmente una versión que se le atribuye al gobierno de Juan Domingo Perón la creación del pueblo y sostuvo que esa interpretación no se corresponde con la documentación histórica que conserva la familia. «Molesta que se tergiverse la verdad. ¿Por qué cambiar la historia? Es el auténtico relato», manifestó.

El papel de José Nieto y el vicecónsul de España

Según el relato aportado por Cabanillas, don José Nieto y el entonces vicecónsul de España en Resistencia, Andrés Fernández Vicente, tuvieron un papel central en la organización de lo que posteriormente sería Las Garcitas. «Junto con el vicecónsul de España en Resistencia, don Andrés Fernández Vicente, fueron quienes diagramaron, lotearon y generaron infraestructura pública», explicó. En ese proceso se contempló la creación y puesta en funcionamiento de servicios e instituciones considerados fundamentales para el desarrollo de una comunidad. Entre ellos mencionó una escuela, una parroquia, una comisaría, una línea telefónica y una sala de primeros auxilios. De acuerdo con su testimonio, estas acciones fueron parte de un proceso previo a la consolidación de Las Garcitas como localidad y se desarrollaron cuando el lugar todavía era conocido como Colonia Pastoril, en el departamento Toba.

La compra de las 100 hectáreas

Cabanillas también aportó como fecha clave el 10 de agosto de 1945, cuando se habría firmado el boleto de compraventa de una superficie de 100 hectáreas pertenecientes a don Pedro Rudaz. Según explicó, la operación tuvo una condición determinante: que en esas tierras se concretara la creación de un pueblo. «El 10 de agosto de 1945 se firma el boleto de compraventa de las 100 hectáreas a don Pedro Rudaz, que puso como condición que se haga un pueblo», señaló. Para Cabanillas, ese antecedente resulta fundamental para comprender el proceso de formación de Las Garcitas y permite ubicar el origen del proyecto varios años antes de la fecha que suele mencionarse en algunas versiones. Otro de los documentos mencionados por Cabanillas es el decreto 6982, del 2 de abril de 1948, emitido por el Ministerio del Interior de la Nación. Según la referencia aportada, la normativa «aprueba trazado efectuado por Las Garcitas SRL en la Colonia Pastoril y acepta donación de fracciones» destinadas al ejido urbano y a las prestaciones y servicios de la localidad. Para el nieto de José Nieto, este documento constituye una pieza importante para reconstruir el proceso administrativo que permitió avanzar con la organización territorial y urbana de Las Garcitas.

«Perón nunca firmó»

Uno de los puntos que Cabanillas busca aclarar está relacionado con una versión según la cual el entonces presidente Juan Domingo Perón habría creado Las Garcitas mediante una disposición fechada el 11 de marzo de 1948. Según su planteo, esa interpretación es incorrecta. «El 11 de marzo de 1948, el entonces presidente Juan Domingo Perón nunca firmó. No es una creación del gobierno peronista», afirmó. La aclaración apunta, según explicó, a diferenciar el proceso de organización y desarrollo de la localidad de las decisiones administrativas posteriores que pudieron haber formalizado determinados aspectos de su trazado o funcionamiento. Más allá de las diferencias respecto de las versiones existentes, el planteo de Cabanillas vuelve a poner sobre la mesa la importancia de preservar los documentos, testimonios familiares y antecedentes históricos que permitan reconstruir con precisión los orígenes de una comunidad. Para quien actualmente reside en Sáenz Peña y conserva el vínculo familiar con uno de los protagonistas de aquella etapa, la cuestión no pasa solamente por una fecha o un nombre, sino por reconocer a quienes trabajaron para que aquel territorio comenzara a transformarse en un pueblo. «Molesta que se tergiverse la verdad. ¿Por qué cambiar la historia?», insistió. Su relato ubica así a José Nieto y Andrés Fernández Vicente como figuras centrales de un proceso que incluyó el trazado, el loteo y la generación de infraestructura pública, mientras que el decreto nacional de 1948 aparece como parte de la posterior formalización administrativa.