Créditos para crecer: el Gobierno apuesta a un doble impulso tras el guiño del FMI
El equipo económico flexibilizó los préstamos en dólares para empresas y evalúa un plan con fondos de ANSES para reactivar el crédito hipotecario. La hoja de ruta la trazó la jefa del FMI, Kristalina Georgieva, durante su visita a Buenos Aires. ¿Será suficiente para transformar la estabilidad en crecimiento?
El Gobierno aceleró esta semana la agenda de prioridades que, con el aval del Fondo Monetario Internacional, se trazó con la mirada puesta en el crecimiento económico. El objetivo es transformar la estabilidad macro en un desarrollo sostenible, sin que eso implique modificar el eje central del programa económico de Javier Milei: la baja de la inflación con disciplina fiscal innegociable.
La hoja de ruta la dejó al descubierto la propia jefa del FMI, Kristalina Georgieva, durante su visita a fines de julio. En los últimos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo dieron pistas y anunciaron medidas orientadas a que los buenos resultados macro —y el boom de rubros como el agro, la energía y la minería— se trasladen a los sectores de la economía que siguen rezagados.
El crédito en dólares: un motor para la construcción
La primera medida en marcha es la flexibilización de los créditos en dólares para empresas. Hasta ahora, los bancos solo podían prestar en moneda extranjera a compañías que generaran dólares o tuvieran garantías de quienes los generan. Con el nuevo esquema, cualquier empresa podrá acceder a ese financiamiento, dentro de un límite prudencial del 15% de los depósitos en dólares de cada banco.
El ministro Caputo explicó que la medida responde a demandas concretas de sectores como la construcción y la automotriz. «Hoy nos parece que es el timing apropiado porque las tasas en pesos todavía son altas, y para muchos negocios es dificultoso hacerlos rentables», sostuvo.
El sector financiero recibió la noticia con optimismo cauteloso. En Adeba, la asociación de bancos de capitales nacionales, celebraron la medida: «Este cambio promueve una intermediación financiera más eficiente de los ahorros en dólares hacia el sector privado». Sin embargo, desde los bancos internacionales anticipan que el despegue será gradual. Fuentes del sistema señalaron que las empresas argentinas siguen prefiriendo el crédito en pesos y que el riesgo de descalce de monedas genera cautela.
El plan para reactivar las hipotecas con fondos de ANSES
El segundo frente es el crédito hipotecario. Caputo confirmó que trabaja junto al Ministerio de Capital Humano en un plan para utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES como motor de liquidez.
La iniciativa consiste en que el FGS licite depósitos a plazo fijo de largo plazo entre los bancos. De esta manera, las entidades dispondrían de fondos con plazos extendidos —de dos, tres, cuatro o cinco años— para otorgar hipotecas, resolviendo el principal obstáculo que hoy enfrentan: los créditos son a décadas, pero su fondeo proviene de depósitos de corto plazo.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, enmarcó la medida en una visión de fondo: «El ahorro financia la inversión y esa es la única manera de crecer de manera sostenida, incrementando la productividad y los salarios reales». Y añadió que ese potencial se multiplicaría si el Congreso aprueba los cambios a la ley de Inocencia Fiscal, que busca incentivar el uso de los dólares del colchón. Los cálculos oficiales estiman que los argentinos tienen US$170.000 millones fuera del sistema financiero.
La mirada del FMI y el horizonte electoral
Georgieva había planteado en su visita dos ejes prioritarios: mejorar el acceso al financiamiento de las pymes —consideradas un motor clave para el consumo y el empleo— y facilitar las condiciones de los créditos hipotecarios. Ambas líneas coinciden con las medidas que el Gobierno comenzó a instrumentar.
El contexto no es menor. Con la mirada puesta en las elecciones de 2027, el Ejecutivo busca demostrar que el ajuste ya está dando frutos en la economía real. Pero el desafío es mayúsculo: transformar la estabilidad en crecimiento sin que eso implique un desvío del rumbo fiscal.
¿Bastará con más crédito para reactivar el consumo y el empleo? El Gobierno apuesta a que sí. La flexibilización del crédito en dólares y el plan con fondos de ANSES buscan mover el ahorro ocioso hacia la actividad productiva. Pero el éxito dependerá de que las empresas se animen a tomar deuda y de que los bancos, con prudencia, decidan prestar. La receta parece clara: crédito, estabilidad y confianza. El resultado, aún está por verse.
