La «súper gripe» bate récords en Argentina: más de 790 mil casos y los niños son los más afectados
El crudo invierno argentino está dejando un saldo sanitario que ya es histórico. La nueva cepa de influenza A(H3N2), conocida coloquialmente como «súper gripe», acaba de batir el récord de contagios de la última década en el país. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de 2026 ya se registraron 790.523 casos de Influenza, superando el pico anterior de 2025, que había contabilizado 788.328 infecciones. El podio lo completa 2024, con 779.592 casos a esta misma altura del año.
El dato es contundente y enciende todas las alarmas: el 96 por ciento de las muestras secuenciadas por el Instituto Malbrán corresponden al nuevo subclado A(H3N2), una variante que comenzó a circular en el hemisferio norte a mediados de 2025 y que llegó a Argentina con una velocidad de contagio pocas veces vista. Los expertos ya lo anticipaban: al tratarse de una cepa novedosa, la población contaba con un menor colchón de anticuerpos, lo que facilitó su rápida propagación.
Los niños, los más golpeados
La distribución etaria de los casos revela un dato que preocupa especialmente a los especialistas: los menores de 10 años concentran el 48 por ciento de las infecciones, y dentro de ese grupo, el 35 por ciento corresponde a niños y niñas de menos de 2 años. Le siguen los grupos de 10 a 19 años (18%) y los de 60 años y más (11%).
«Esa concentración de los contagios en una población infantil de muy baja edad habla a las claras de que el virus este año se adelantó y de que hubo un brote», explicó al diario Clarín el infectólogo Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El especialista señaló que en esa población suele ser más frecuente la incidencia del virus sincicial respiratorio (VSR), pero este año la gripe, a caballo de la nueva cepa, «copó la parada».
La vacunación, una herramienta clave
López destacó un aspecto positivo: «Lo bueno que tuvo Argentina es que este año dimos la vacuna antes, entramos al período de casos importantes de gripe con una gran cantidad de gente vacunada». Sin embargo, agregó un matiz que abre un debate necesario: «En Argentina la vacunación en chicos es hasta los 24 meses, cuando en la mayor cantidad de países de América Latina es hasta los 6 u 8 años. Los chicos hasta esa edad son los transmisores en la comunidad y en las familias. Las sociedades científicas pidieron que la vacuna se incorpore obligatoriamente hasta los siete años y sería bueno que eso sucediera».
El especialista también advirtió que «los que no se vacunaron aún deberían hacerlo porque el virus de la gripe sigue circulando y en diez días aproximadamente la vacuna genera anticuerpos».
Una cepa que tensiona el sistema
Según un artículo publicado en el sitio especializado Medscape, el subtipo A(H3N2) es el que más frecuentemente tensiona la estrategia vacunal anual. «No sólo se asocia a una mayor carga de enfermedad en adultos mayores, sino que exhibe una deriva antigénica sostenida en la hemaglutinina, la proteína clave para la neutralización por anticuerpos», explica el texto. El resultado es conocido: temporadas en las que la vacuna protege menos contra la infección sintomática, aunque mantiene su impacto frente a la hospitalización y la muerte, que es lo más importante.
Lo que distinguió la circulación de esta nueva cepa fue, en definitiva, su velocidad para copar los contagios. El subclado K, identificado a mitad de 2025 en el hemisferio norte, pasó en pocos meses de ser un virus renovado a explicar la mayor parte de los H3N2 detectados en países con vigilancia intensiva.
Nota final:
La «súper gripe» ya es un récord en Argentina, y los números no dejan lugar a dudas: el virus golpeó fuerte y rápido, especialmente entre los más chicos. La vacunación anticipada fue un acierto, pero el debate sobre ampliar la cobertura etaria sigue sobre la mesa. Mientras el invierno se despide, los especialistas insisten en una advertencia que no debería caer en saco roto: la gripe sigue circulando, y la mejor defensa sigue siendo la vacuna. Porque prevenir, en salud, siempre es mejor que lamentar.
