Alertan que chicos de 10 años ya apuestan online: el riesgo de la ludopatía infantil crece sin control
El crecimiento de las apuestas en línea y su avance entre niños y adolescentes genera una creciente preocupación entre los especialistas. Gustavo Gómez, psiquiatra y especialista en adicciones, advirtió que cada vez son más pequeños los que acceden a estas plataformas y remarcó la necesidad de organizar acciones preventivas urgentes. «En un alto porcentaje, las apuestas son realizadas por menores y cada vez desde edades más tempranas. Hay chicos que están apostando desde los 10 años», alertó en diálogo con medios locales.
El «lado oscuro» de la tecnología
El profesional relacionó esta situación con el fácil acceso a teléfonos celulares, plataformas digitales y medios de pago virtuales. «Tiene que ver con el lado oscuro de la tecnología», sostuvo, al tiempo que señaló que las apuestas en línea pueden transformarse en la puerta de entrada a comportamientos compulsivos y derivar en ludopatía, con consecuencias sobre la salud mental, los vínculos familiares y el rendimiento escolar.
Gómez consideró que el fenómeno resulta particularmente preocupante porque afecta de manera directa a niños y adolescentes, uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. «Nos preocupa que la población infantil sea el objeto de todas estas situaciones o fenómenos», señaló.
Prevención: una tarea compartida
Frente a este escenario, el especialista sostuvo que la prevención no puede quedar únicamente bajo la responsabilidad de los organismos públicos. «Tenemos que tomar conciencia. La prevención debe involucrar a los adultos del entorno de cada persona y también a las escuelas y los clubes. Hay que generar acciones organizadas, pero hoy todavía no estamos organizados en ese sentido», afirmó.
Gómez remarcó que el Estado tiene responsabilidad en la implementación de políticas de prevención y regulación, aunque recordó que las apuestas suelen realizarse de manera privada, principalmente dentro de los hogares. «El Estado tiene incumbencia y debe trabajar con acciones concretas, pero necesitamos ampliar el espectro convocando a las familias y a las instituciones religiosas, educativas y deportivas. Esto no se puede abordar desde un solo lugar», manifestó.
El cuestionamiento a las publicidades
Otro de los puntos señalados por Gómez fue la participación de figuras reconocidas en campañas publicitarias de plataformas de apuestas. El especialista cuestionó con dureza que personalidades populares promocionen este tipo de actividades a cambio de dinero. «No me parece ético porque se favorece que muchas personas ingresen de una manera anormal a las apuestas y se perjudica la salud mental de los niños», expresó.
Para Gómez, las celebridades, deportistas e influenciadores deberían contemplar el impacto que sus mensajes pueden tener sobre una audiencia infantil que todavía no cuenta con herramientas suficientes para dimensionar los riesgos.
Educar y establecer límites
El especialista planteó que una de las principales herramientas para reducir el problema es brindar información clara sobre el funcionamiento de las plataformas y los riesgos asociados con el juego. «Mitigar esto pasa por conocer de qué se trata y comprender cómo la tecnología atraviesa a los seres humanos desde el nacimiento», sostuvo.
En ese sentido, pidió que los adultos acompañen el uso de dispositivos y establezcan límites desde edades tempranas. También consideró necesario enseñar a los niños a reconocer los beneficios y los peligros del entorno digital. Para Gómez, el desafío requiere una respuesta urgente y coordinada. El Estado, las familias y las instituciones deberán trabajar de manera conjunta para impedir que el acceso temprano a las apuestas termine convirtiéndose en una adicción con graves consecuencias personales y sociales.
Nota final:
Las apuestas online ya no son un problema de adultos. Chicos de 10 años acceden a plataformas de juego con la misma facilidad con la que miran videos en internet, y los especialistas encienden las alarmas. La ludopatía infantil, silenciosa y creciente, amenaza con dejar marcas profundas en una generación que crece hiperconectada. El Estado, las familias, las escuelas y los clubes deben unirse para frenar este avance, porque la prevención no es solo una responsabilidad, sino una urgencia. Como advierte Gómez, estamos desorganizados frente a un problema que no espera. Y cada día que pasa, un niño más puede estar cayendo en una adicción que no sabe que tiene.
