Enzo Fernández jugará en el Manchester City en una transferencia récord de 140 millones de euros
El mediocampista de la selección argentina, Enzo Fernández, dejará el Chelsea para convertirse en nuevo jugador del Manchester City, en una operación que se cerró por cerca de 140 millones de euros . El volante, de 25 años, firmará un contrato hasta 2032, con opción a extenderlo por una temporada más .
La salida de Enzo pone fin a tres años y medio en el Chelsea, donde se convirtió en capitán y ganó la Conference League 2025 y el Mundial de Clubes 2025 . En el Manchester City se reencontrará con Enzo Maresca, técnico que lo dirigió en su etapa en Stamford Bridge y que ahora lidera el proyecto «Citizen» para reconstruir el mediocampo .
La relación del argentino con la hinchada del Chelsea se había deteriorado durante los últimos meses. Fue abucheado en partidos recientes, en parte por declaraciones en las que manifestó su gusto por el Real Madrid y por su polémico festejo con el «Topo Gigio» tras marcarle un gol a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 .
Una carrera de pases millonarios
Con esta transferencia, Enzo Fernández acumula 279 millones de euros en movimientos a lo largo de su carrera. River Plate lo vendió a Benfica por 18 millones en 2022; el Chelsea pagó 121 millones por él en 2023; y ahora el Manchester City desembolsará 140 millones para hacerse con sus servicios . Esta última cifra lo convierte en el traspaso más caro de la historia de un jugador argentino .
Nota final:
Enzo Fernández es el nuevo récord del fútbol argentino. El mediocampista de la selección deja el Chelsea para unirse al Manchester City a cambio de 140 millones de euros, en una operación que marca un antes y un después en el mercado de pases. Con 25 años, ya acumula tres transferencias millonarias y un historial de títulos que incluye un Mundial y dos copas con los «Blues». Ahora, bajo la conducción de Enzo Maresca, buscará demostrar que su valía no es solo económica, sino también futbolística. Porque en el fútbol de élite, los números hablan, pero la pelota siempre tiene la última palabra.
