La jueza que había sido acusada de besar a un preso dispuso que los detenidos tengan más horas de recreo

Una magistrada polémica vuelve a tomar decisiones: ¿es una medida justa o un nuevo escándalo?

¿Puede una jueza cuestionada por su conducta tomar decisiones sobre el régimen carcelario? ¿Es esta resolución una reparación o una provocación?

La magistrada Mariel Suárez trascendió públicamente en 2021, cuando se conoció que había tenido un encuentro calificado de inusual con un preso al que había juzgado un día antes, con un voto que quedó en minoría frente a la condena a perpetua compartida por las otras dos integrantes del tribunal en Comodoro Rivadavia.

El escándalo que la marcó: el beso con un preso

¿Qué pasó en 2021? ¿Cómo se descubrió el episodio?

La imagen de un supuesto beso entre el reo y la jueza generó un fuerte escándalo y derivó en la destitución de Suárez en un juicio político realizado en noviembre de 2023. La jueza y el preso con el que se besaron quedaron registrados en las cámaras del penal. El doble homicida fue trasladado a Ezeiza por manejar la venta de droga desde la cárcel.

¿Se imagina a una jueza besándose con un condenado por dos crímenes? ¿Qué dice eso del sistema judicial? ¿Cómo se recupera la confianza después de un episodio así?

La destitución y la restitución: un fallo que la devolvió al cargo

¿Por qué fue destituida? ¿Cómo logró volver a su puesto?

Tras declararse la inexistencia de delito en la causa penal que la tuvo como acusada, sus abogados lograron en junio pasado que fuese anulada la resolución del jury y su restitución como magistrada. Suárez, investigada por haber besado a un preso dentro de un penal de Chubut, fue sobreseída el año pasado en la causa penal luego de que el juez Marcelo Nieto Di Biase resolviera que «su conducta es éticamente reprochable» pero no se enmarca en un delito.

¿Es suficiente con que una conducta sea «éticamente reprochable» para apartar a un juez? ¿O alcanza con que no sea delito? ¿Qué estándares deberían regir para quienes imparten justicia?

La nueva resolución: más horas de recreo para los detenidos

¿Qué dispuso la jueza? ¿A quiénes beneficia?

Tres meses después de su restitución, Suárez firmó una resolución para sumar horas de recreo a detenidos en una comisaría chubutense. El beneficio es para los internos de la Seccional Sexta de Comodoro Rivadavia, quienes hasta el momento tenían una hora diaria para realizar tareas de aseo, limpieza y esparcimiento, lo que derivó en un reclamo formal. Tras una audiencia encabezada por la jueza Suárez, se definió extender el horario de salida de las celdas, según consignó La Opinión Austral.

¿Es razonable que los detenidos tengan más horas de recreo? ¿O se está premiando a quienes están privados de libertad? ¿Dónde está el equilibrio entre derechos humanos y seguridad?

El esquema: hasta casi seis horas de recreo por día

¿De cuánto será el beneficio? ¿Cómo se implementará?

El esquema permitiría que los detenidos obtengan, en vez de una hora diaria, hasta casi seis horas de recreo por día. La defensa pública explicó que, de igual modo, este otorgamiento se determinará de acuerdo con las características y competencias de cada recluso.

«Las cárceles no son para castigo, uno lo que busca es la resocialización», afirmó el defensor Julián Pulgar, quien también remarcó los problemas a futuro que puede llegar a tener un preso que está encerrado durante 23 horas en una celda, señaló la agencia Noticias Argentinas.

¿Está de acuerdo con que las cárceles no son para castigo? ¿O cree que el encierro prolongado es parte de la pena? ¿Cómo se equilibra la seguridad con la resocialización?

El debate de fondo: ¿castigo o resocialización?

¿Para qué sirven las cárceles? ¿A qué deberían apuntar?

La decisión de Suárez reabre un debate que divide a la sociedad: ¿las cárceles deben castigar o resocializar? Por un lado, están quienes sostienen que el encierro prolongado es parte de la condena y que otorgar más horas de recreo es un privilegio innecesario. Por otro, quienes argumentan que el aislamiento extremo genera más violencia y dificulta la reinserción.

¿Qué opina usted? ¿Un preso que pasa 23 horas en una celda sale mejor o peor de la cárcel? ¿La sociedad gana o pierde con eso?

Conclusión: una jueza que sigue dando que hablar

Mariel Suárez volvió a su cargo después de que la Justicia determinara que su conducta, aunque «éticamente reprochable», no constituyó un delito. Ahora, con una resolución que amplía las horas de recreo para los detenidos, vuelve al centro de la polémica. La pregunta es inevitable: ¿es esta medida un acto de justicia social o una provocación de alguien que ya no tiene nada que perder? ¿Puede una jueza cuestionada tomar decisiones sobre el sistema penitenciario sin que su credibilidad esté en entredicho?

El caso de Suárez plantea una pregunta más profunda: ¿qué estándares éticos deberían regir para quienes imparten justicia? ¿Alcanza con no cometer delitos para seguir siendo juez?