Gobernadores de buen vínculo con la Rosada preparan una «tercera posición» para competir con Milei y el PJ

Una alternativa en construcción: ¿quiénes son los gobernadores que buscan romper la grieta?

¿Sabía que siete gobernadores discuten la creación de una «tercera posición» para 2027? ¿Quiénes son y qué buscan?

Lo que están pensando y conversando un grupo amplio de gobernadores es la formulación de una tercera posición dentro del escenario político del 2027. Ni Javier Milei, ni el peronismo, que hoy tiene como principal, y potencial, expresión electoral a Axel Kicillof. Tampoco un outsider. La política pura pero con el sello distintivo de la experiencia de gestión y la identidad federal. En esa comunicación cruzada, con matices informales, pero que se mantiene en el tiempo, están entrelazados los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). Algunos más cercanos que otros a la Casa Rosada o al PJ. Todos ejercitados en hacer equilibrio sin principio ni final. Siete mandatarios, de buena relación con la Casa Rosada, discuten desde hace algunas semanas la construcción de una alternativa electoral. Los vasos comunicantes y la identidad que le quieren dar.

La idea: «Ni este presente intolerante, ni la vuelta al pasado con los K»

¿Qué espacio ven? ¿Cómo definen su propuesta?

En las conversaciones de esos mandatarios aparece una idea concreta. Ven un espacio en el medio de la polarización que nadie está ocupando.

«Ni este presente intolerante, ni la vuelta al pasado con los K», suele decir uno de ellos.

Ese lugar adónde quieren desembarcar las figuras denominadas outsiders, el punto intermedio que los extremos no pueden cautivar y que, en todas las elecciones ejecutivas, es el que termina inclinando la balanza hacia un costado o hacia el otro.

¿Cree que hay espacio para una tercera posición en Argentina? ¿O la grieta entre Milei y el kirchnerismo es demasiado fuerte? ¿Los gobernadores pueden representar ese punto medio? ¿O son parte del problema? ¿Qué propuestas concretas podrían ofrecer?

Las reglas básicas: sin candidato puesto y con un programa político

¿Cómo piensan armar el espacio? ¿Quién será el candidato?

Algunos de ellos empezaron a fijar reglas básicas en la discusión sobre cómo armar un esquema federal. La principal es que no haya un candidato a presidente puesto. Que no se arme un esquema para sostener a una figura, sino que se edifique un programa político que el mejor posicionado pueda representar en la contienda electoral. De esas conversaciones surgen varias incógnitas hacia adelante. Una de las más importantes es cómo se vincularán con el Gobierno desde ahora hasta el momento de los comicios nacionales. Sobre todo porque algunos de ellos coquetean con la posibilidad de algún tipo de acuerdo electoral en sus provincias. La gran mayoría de las elecciones provinciales serán desdobladas de la elección nacional y estarán disociadas de la discusión de cúpula en el camino a las presidenciales.

¿Le parece inteligente no poner un candidato puesto? ¿O es una forma de ganar tiempo? ¿El programa político puede unir a gobernadores de distintas extracciones? ¿O las ambiciones personales terminarán imponiéndose? ¿Qué pasará si no se ponen de acuerdo en el candidato?

El antecedente de Provincias Unidas: «No podemos hacer lo mismo»

¿Qué pasó con Provincias Unidas? ¿Por qué fracasó?

En el corazón de ese grupo hay gobernadores que repiten un objetivo que deben cumplir a rajatabla:

«No podemos hacer lo mismo que lo que hicieron en Provincias Unidas, donde pusieron por delante las candidaturas antes que el armado».

La alternativa política fundada el año pasado para las elecciones legislativas no tuvo los resultados esperados, ni logró alcanzar la representatividad que se proponían a nivel nacional. Algunos de ellos consideran que hubo un error de base en la construcción federal que los mandatarios Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes) —actual legislador provincial—, Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy) —que está en el círculo nuevo de las conversaciones— intentaron llevar adelante, que fue la edificación de un proyecto político apoyado exclusivamente sobre los nombres propios y sin articulación necesaria en las bases para afrontar un proceso electoral.

¿Qué lección deja el fracaso de Provincias Unidas? ¿Los gobernadores aprendieron? ¿O repetirán los mismos errores? ¿La falta de articulación en las bases es un problema estructural del federalismo? ¿O es una excusa?

Las críticas a Milei y al kirchnerismo: «No ha podido generar confianza en los inversores»

¿Qué cuestionan del Gobierno? ¿Qué les preocupa de la economía?

«Queremos plantear una Argentina más tolerante que la actual, con un programa de gobierno que dé confianza al inversor y que proponga políticas públicas que se puedan sostener en el tiempo», fue la reflexión de uno de los integrantes del círculo de mandatarios, que agregó: «Milei puso el RIGI y ahora Kicillof dice que si gana lo va a eliminar. Necesitamos continuidad de las políticas».

En ese sentido, ven que hay políticas del gobierno libertario que deben tener una continuidad y otras que se deben discutir o cambiar. Ese equilibrio que buscan es lo que despierta la desconfianza en el peronismo desde hace tiempo. Entienden que el gobierno libertario no ha podido generar confianza en los inversores extranjeros porque los motores de la microeconomía no funcionan. La baja sustancial del consumo, la caída de la actividad económica y el crecimiento de la informalidad laboral son señales que, según consideran, terminan limitando cualquier inversión real en algunas de las provincias. La decisión de armar un espacio nuevo está asociada al descontento que les produce la política oficial, pese a la buena relación que sostienen, y las ideas que identifican al kirchnerismo, al que siguen poniendo en el vértice de la propuesta electoral del PJ. Entre los gobernadores cuestionan el alto grado de intolerancia del presidente Milei, además del incumplimiento de algunas promesas de gestión. Reprueban la agresividad de muchas de sus apreciaciones y el descuido sobre la microeconomía, que les ha traído muchos problemas en sus provincias, donde la caída de la recaudación fue abrupta y el consumo, tres años después del comienzo de la gestión libertaria, no logra recuperarse. Durante su gira por Estados Unidos, Milei dejó una frase que repiqueteó entre los mandatarios provinciales.

«Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina», aseguró el Presidente en New York.

Uno de los mandatarios que está inmiscuido en el armado de la nueva propuesta, reaccionó con preocupación:

«El Presidente habla del 2028, pero si esto no se acomoda en diciembre, va a ser complicado lo que venga para adelante».

¿Tienen razón los gobernadores en sus críticas? ¿El Gobierno no ha podido generar confianza? ¿La microeconomía no funciona? ¿La intolerancia de Milei es un problema? ¿La frase del 2028 es una señal de que el Gobierno no tiene plan para el corto plazo? ¿Qué pasará en diciembre?

La relación con el PJ: «Hay que volver a las banderas clásicas del justicialismo»

¿Qué vínculo tienen con el peronismo? ¿Competirán o se aliarán?

Dentro del esquema nuevo hay algunos que tienen vinculación directa con el PJ. La propuesta que están ideando tiene una impronta peronista y un límite muy claro: el kirchnerismo.

«Hay que volver a las banderas clásicas del justicialismo. Más movilidad y justicia social, menos planes sociales y subsidios», aseguró uno de los armadores.

El anclaje que tiene el esquema en formación es la hipótesis de que la mayor parte del electorado nacional no está dispuesto a votar al peronismo, ni tolera más a La Libertad Avanza (LLA). Hay gobernadores que creen que si el candidato es Kicillof, va a haber gente que, pensando en que puede ser un mal menor, está dispuesta a apostar por la continuidad de Milei. En ese escenario hipotético, es donde ingresa la propuesta de ellos como un eventual camino del medio. Una definición que pretenden evitar porque está vinculada a intentos fallidos del pasado reciente. Sin embargo, pese al rechazo con el ala kirchnerista del PJ, una de las opciones que dan vueltas por esas conversaciones es la posibilidad de competir en una interna con el peronismo que está contenido en Fuerza Patria. La proyección no tiene demasiado sostén, debido a que muchos de ellos están dispuestos a acompañar la eliminación o la suspensión de las PASO en el Congreso que pretende el Gobierno, lo que saca del camino una herramienta clave para resolver diferencias en el polo opositor y, especialmente, en el peronismo. Es por eso que la semana pasada Máximo Kirchner, Jorge «Coqui» Capitanich, Ricardo Quintela y Sergio Uñac empezaron a delinear cómo podría organizarse una interna en la coalición justicialista para poder ordenar las distintas vertientes y resolver la candidatura del PJ. Si las PASO se caen, como creen muchos dentro del peronismo, la única opción para que los gobernadores compitan contra una alternativa opositora es una interna abierta. Una competencia que para algunos dirigentes es posible organizar.

¿Qué opina de la frase «más movilidad y justicia social, menos planes sociales y subsidios»? ¿Es una vuelta al peronismo clásico? ¿O es una propuesta vacía? ¿Los gobernadores quieren competir con el kirchnerismo o aliarse? ¿La eliminación de las PASO beneficia o perjudica al peronismo? ¿Habrá interna abierta?

El equilibrio y el diálogo: «Juegan al equilibrio»

¿Con quiénes dialogan? ¿Qué buscan en el corto plazo?

Una de las particularidades del grupo de gobernadores es que tienen diálogo abierto con la Casa Rosada y con algunos referentes del peronismo nacional como Axel Kicillof o Sergio Massa, o con exgobernadores de peso en el interior como el santiagueño Gerardo Zamora. Juegan al equilibrio. Muchos de ellos están concentrados en sus provincias. Algunos con la vocación de renovar mandatos, otros con la idea de apoyar una sucesión. Lo primordial es mantener el control de sus distritos pero, en paralelo, tienen intenciones de dar algunas señales en el corto plazo respecto a la construcción de una alternativa a nivel país. Las conversaciones por el objetivo nacional están activas y existe una voluntad de aportar al crecimiento de una tercera posición. Los hechos de la realidad serán los que marquen si el proyecto, finalmente, es viable, y si puede crecer conteniendo a todos los gobernadores que están inmiscuidos en las charlas informales. La mayoría de los encuestadores del país suelen hablar de un escenario de tercios en la Argentina. Con ese mapa por delante aparece la voluntad de la iniciativa y la seguridad de que puede haber una masa del electorado dispuesta a romper la grieta.

¿Cree que estos gobernadores pueden construir una alternativa viable? ¿O son parte del sistema que critican? ¿El «equilibrio» es una virtud o una forma de no definirse? ¿La gente votaría a una tercera posición? ¿O el escenario de tercios es una ilusión de los encuestadores? ¿Qué pasará en 2027?

Conclusión: una grieta que algunos quieren romper

La «tercera posición» que impulsan siete gobernadores es una apuesta ambiciosa en un escenario político polarizado. La pregunta es inevitable: ¿podrán romper la grieta? ¿O terminarán siendo absorbedos por uno de los polos? ¿El programa político puede más que las ambiciones personales? ¿Los gobernadores tienen la fuerza suficiente para competir a nivel nacional? ¿O les falta un liderazgo claro?

El 2027 se acerca y el tablero político se mueve. ¿Habrá tercios? ¿O la elección se definirá entre Milei y Kicillof? ¿Qué rol jugarán los gobernadores? ¿Serán actores clave o comparsas? ¿La gente está dispuesta a votar una alternativa que no sea ni Milei ni el kirchnerismo?