A pesar de los rebotes, las transferencias nacionales a provincias cierran el 2025 como el segundo peor año en dos décadas
Un informe revela que los envíos de diciembre fueron los más bajos desde 2005. La Ciudad de Buenos Aires captó casi la mitad de los fondos anuales, mientras San Luis y La Pampa quedaron en el fondo del ranking. Disparidad extrema entre distritos.
BUENOS AIRES, 3 de enero de 2026. La política de ajuste fiscal del Gobierno nacional sigue dejando marcas profundas en las cuentas provinciales. Un informe de la consultora Politikón revela que, si bien las transferencias no automáticas del Tesoro a provincias y CABA repuntaron un 32,3% en términos reales durante 2025 respecto al año anterior, el cierre del año es el segundo más bajo en los últimos veinte, superando únicamente al catastrófico 2024.
La radiografía de diciembre es aún más cruda: los $291.354 millones enviados en el último mes, aunque levemente superiores a los de diciembre de 2024, se ubican por debajo de todos los meses de diciembre registrados desde 2005 a 2023, evidenciando una contracción histórica en la asistencia nacional en la época del año donde usualmente se cubren gastos críticos.
El mapa de la desigualdad: quiénes ganaron y quiénes perdieron en 2025
La distribución de fondos fue extremamente dispar, creando un abismo entre unos pocos distritos beneficiados y una mayoría perjudicada.
- Los grandes ganadores:
- CABA acaparó el 47% del total anual, gracias principalmente al cumplimiento de una medida cautelar de la Corte Suprema por el conflicto de la coparticipación ($984.885 millones).
- Provincia de Buenos Aires recibió el 19,6%, mayormente por fondos para hospitales.
- Chaco se ubicó tercero (4,4%), impulsado por un fuerte pago único de $40.000 millones para su caja previsional y Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
- Los más perjudicados:
- San Luis y La Pampa cerraron el año en el fondo del ranking, con una participación de solo 0,3% cada una en el total nacional.
- En diciembre, La Rioja y San Luis fueron las únicas que no recibieron siquiera $1.000 millones.
Disparidad extrema en las variaciones interanuales
El informe destaca una «fuerte dispersión» donde la base de comparación (el muy bajo 2024) genera distorsiones:
- Subas estratosféricas: Provincias como Misiones, Chubut, Catamarca y Chaco exhiben incrementos superiores al 1.000% real en diciembre, pero partiendo de niveles ínfimos el año anterior.
- Caídas brutales: Otras nueve provincias tuvieron descensos reales en el último mes, lideradas por Santiago del Estero y Mendoza, con caídas por encima del -70%.
El año 2025 en perspectiva: un rebote frágil sobre una base devastada
Aunque el acumulado anual mostró un rebote del 32,3% real respecto a 2024, la comparación con 2023 (año previo al gobierno de Milei) es devastadora:
- Todas las provincias, excepto CABA, recibieron fondos «muy por debajo» de los de 2023, con caídas que van entre el -54% y el -95%.
- CABA es la única excepción, con un crecimiento del 95,7% gracias al fallo judicial.
¿A dónde fueron los fondos? Las prioridades del Gobierno
Las actividades que más fondos recibieron en 2025 revelan las prioridades y obligaciones del Gobierno nacional:
- Cumplimiento de la medida cautelar a CABA (40% del total).
- Funcionamiento de Hospitales (18%), solo para CABA, Buenos Aires y Santa Cruz.
- Universalización de la Jornada Extendida escolar (11%).
- Aportes del Tesoro Nacional – ATN (8%).
El misterio de los ATN: un fondo subejecutado
Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una herramienta clave de asistencia discrecional, muestran una ejecución paralizada. Si bien en diciembre se ejecutó el mayor monto de la era Milei ($76.000 millones), el fondo ATN total anual tuvo una ejecución de solo 21,9%. Esto dejó un remanente sin ejecutar de $740.536 millones que no llegaron a las provincias.
Conclusión: federalismo en terapia intensiva
El informe pinta un panorama de federalismo fiscal gravemente herido. Las provincias dependen cada vez más de decisiones discrecionales, medidas judiciales o convenios puntuales para recibir fondos, en un contexto de recortes históricos. La enorme desigualdad en la distribución genera tensiones territoriales insostenibles y deja a varias jurisdicciones al borde de la asfixia financiera, mientras el Gobierno central mantiene un férreo control del gasto, incluso a costa de dejar fondos sin ejecutar. El 2026 se presenta, así, como otro año de tensiones extremas entre la Nación y las provincias.
