Acaí, La Yaguareté Que Desapareció En El Monte Y Dejó Una Herida Abierta

A dos meses de la pérdida de señal de su collar, la investigación sigue sin responsables identificados pese a allanamientos, secuestro de armas y una recompensa récord de $250 millones. Organismos estatales y conservacionistas sostienen que fue cazada, pero ratifican que el proyecto de recuperación de la especie continuará.

Pasaron dos meses de la desaparición de la hembra liberada en El Impenetrable en el marco del proyecto de suplementación de la especie. Sigue activa la investigación para esclarecer qué le ocurrió.

Se hicieron allanamientos, se incautaron armas y teléfonos celulares y sigue en vigencia una recompensa multimillonaria, pero hasta el momento, no hay ninguna noticia sobre los implicados y/o responsables del destino de Acaí. Este suceso unió como querellantes en la causa al Gobierno del Chaco, la Administración de Parques Nacionales, la fundación Rewilding Argentina y la Red Yaguareté, que siguen determinados en esclarecer las circunstancias de su desaparición y en continuar el proyecto de recuperación de la especie que se viene realizando en la región.

Marisi López, coordinadora de Parques y Comunidades de los Proyectos Impenetrable e Iberá de la Fundación, afirmó sobre la gravedad de la situación que «esto no va a detener todo el proyecto, vamos a seguir suplementando la población de yaguaretés del Chaco». Para la Fundación Rewilding Argentina, el felino ya no está con vida y fue cazado en el monte chaqueño. López enumera una serie de situaciones en torno al fundamento de esta hipótesis: «resulta imposible que se saque el collar, o que se le caiga y, si hubiese muerto en el río, el cuerpo del animal flotaría».

El último rastro de Acaí con vida se obtuvo el pasado 25 de octubre, cuando su collar con señal de geolocalización dejó de enviar información, lo que motivó el inicio de su búsqueda. El collar de la yaguareté se localizó y se encuentra sumergido en el río Bermejo, pero las lluvias y la creciente impiden su recuperación.

López señaló que el animal pudo haber sido víctima de cazadores furtivos o del mercado ilegal, e instó a «estar atentos, para saber qué es lo que está pasando. La investigación debería avanzar, pero no hay noticias. Esto tiene que sentar un precedente, porque no puede volver a pasar», expresó Marisi López sobre la yaguareté Acaí, que se presume, fue asesinada. También explicó que se viene trabajando mucho en la comunidad, con charlas e información, con el fin concientizar de que el yaguareté «no constituye un riesgo para las personas ni el ganado». Sin embargo, no se descarta que algún poblador de la zona la haya matado para proteger su ganado, aunque este felino prefiere cazar animales silvestres.

La referente de Rewilding Argentina puso en valor el gran trabajo que se está realizando para la reintroducción de los yaguaretés tanto en el Parque Nacional Iberá (Corrientes) como en el Parque Nacional El Impenetrable (Chaco), donde el felino más grande de América estuvo extinto por más de tres décadas y ahora está en pleno proceso de reproducción.

El proyecto de reintroducción de yaguareté en El Impenetrable se inició en 2019 con el descubrimiento del macho silvestre Qaramta, el único individuo sobreviviente en la región del que se tuviera noticia después de muchos años. A partir del 2023 se liberaron las primeras hembras y en 2025 se produjo el nacimiento del primer cachorro silvestre.

El yaguareté fue designado Monumento Natural por ley a nivel nacional y en todas las provincias donde aún habita, lo que le otorga el mayor grado de protección para una especie silvestre en Argentina. Se estima que en el país hay sólo unos 200 ejemplares. Su caza está penada con multas de alto monto y prisión.

La investigación sigue activa para esclarecer qué le ocurrió a Acaí. Interviene el titular de la fiscalía federal de Presidencia Roque Sáenz Peña, Carlos Amad, y la causa está en manos de la jueza Belén López Macé. El Ministerio de Justicia de la Nación ofrece una recompensa de 250 millones de pesos, pero hasta el momento nadie se presentó a dar información y no rastro alguno de la yaguareté Acaí. Marisi López concluyó que, si bien se trata de un episodio desafortunado, «no pone en riesgo el trabajo a largo plazo y aseguró que el plan para reforzar la población de yaguaretés en el Chaco, «seguirá adelante».

Un Crimen Ecológico Sin Resolver Y Un Proyecto Que Se Niega A Rendirse

  • El Fracaso En La Investigación Y La Impunidad (El Hecho Negativo): La desaparición de Acaí, con alta probabilidad de ser una caza furtiva, representa un grave fracaso en la protección de una especie Monumento Natural. A dos meses, con una recompensa millonaria y allanamientos, la falta de avances concretos y responsables expone la dificultad de combatir el delito ambiental en territorios vastos y sugiere una posible red de silencio o complicidad local. Es un golpe a los esfuerzos de conservación y un mensaje peligroso de impunidad.
  • La Resiliencia Del Proyecto De Conservación (El Compromiso Positivo): Frente a la tragedia, las organizaciones y el Estado muestran una determinación inquebrantable. El mensaje claro es que el proyecto de recuperación del yaguareté no se detendrá. Esta resiliencia es fundamental para no dar un paso atrás tras años de trabajo y logros como el nacimiento del primer cachorro silvestre. Reafirma que la conservación es una política de Estado y un compromiso a largo plazo, más allá de los reveses.

¿Cómo Interactuar Con Esta Información?

  1. Para La Sociedad Y Los Amantes De La Naturaleza: Esta noticia debe generar indignación y una demanda de justicia. La desaparición de Acaí es un delito contra el patrimonio natural de todos. Se puede apoyar difundiendo el caso, exigiendo celeridad a la justicia y respaldando el trabajo de las fundaciones conservacionistas.
  2. Para Las Autoridades Judiciales Y De Aplicación De La Ley: El caso es una prueba de fuego para la justicia ambiental federal. Debe priorizarse y agotarse todas las líneas de investigación. La impunidad en este caso sentaría un precedente devastador para la protección de otras especies en peligro.
  3. Para Las Comunidades Locales Y El Trabajo De Conservación: El incidente, aunque trágico, refuerza la necesidad de profundizar el trabajo de concientización y vinculación con las comunidades que coexisten con el yaguareté. La educación sobre su comportamiento y los programas de compensación por eventuales daños al ganado son clave para ganar aliados en la conservación y evitar futuros conflictos.

En síntesis, la historia de Acaí es una herida abierta en el corazón de El Impenetrable. Es la crónica de un crimen contra la biodiversidad que aún clama justicia, pero también es un testimonio de la tenacidad de quienes luchan por devolverle al monte su rey. Mientras la investigación busca respuestas bajo el agua del Bermejo, el proyecto sigue adelante, demostrando que la esperanza de recuperar al yaguareté chaqueño es más fuerte que la bala de un cazador furtivo. La memoria de Acaí debe impulsar una protección más férrea para que su sacrificio no haya sido en vano.