Adiós al sueño federal: Progresista de Villa Ángela se baja y pide un cambio de raíz para el básquet chaqueño

Pese a ser el gran candidato, el club descartó su participación en la Liga Federal 2026 por falta total de respaldo económico y lanzó una crítica profunda al sistema: «Es un gastadero de mucha plata». Propone dos torneos locales por año como única salida para revivir el deporte en el interior.

El básquetbol chaqueño recibió un golpe simbólico y una crítica estructural desde el interior profundo. Unión Progresista de Villa Ángela, uno de los clubes históricos y con mayor convocatoria, descartó de plano su participación en la Liga Federal 2026, cerrando así la puerta a un sueño que parecía cercano. La decisión, confirmada a NORTE, no se debe solo a la eliminación en cuartos del Prefederal a manos de Don Bosco, sino a una cuestión económica insalvable y a una postura crítica sobre el modelo actual del básquet provincial.

«Descartamos la posibilidad de jugar», fue la definición contundente de la dirigencia. Detrás de esa frase hay un diagnóstico desolador sobre la realidad de los clubes del interior: «La cuestión es económica y no tenemos respuesta del Gobierno. Todos los deportes y categorías de Resistencia tienen apoyo y nosotros, los clubes del interior, no tenemos nada».

Más que un «no»: una crítica al sistema y una propuesta alternativa

La decisión de Progresista trasciende lo puntual. Es un posicionamiento político-deportivo que cuestiona la viabilidad misma del proyecto federal para el Chaco interior. Desde el club argumentan que la Liga Federal «no sirve» en las condiciones actuales porque es un «gastadero de mucha plata» donde «la gente no va a la cancha y todos los clubes están igual».

Frente a este escenario, plantean una solución radicalmente local. La propuesta es concreta y apunta directamente a la Federación Chaqueña de Básquetbol:

  • Organizar dos torneos Prefederal por año (Apertura y Clausura).
  • Esto generaría competencia sostenida durante todo el año.
  • Permitiría a los clubes juntar fondos genuinos a través de la taquilla y la actividad constante.

«Es lo que se puede jugar para juntar fondos», explicaron. «Si el básquet quiere revivir en el Chaco, tiene que haber de por vida dos Prefederales».

El contexto: un club con gente, pero sin respaldo

La situación de Progresista es paradigmática. Es un club con gran arraigo popular en Villa Ángela, que habitualmente juega con su estadio lleno. Sin embargo, esa fuerza social no se traduce en sostenibilidad económica para afrontar los costos exorbitantes de la Liga Federal, que incluyen viajes largos, hospedajes, viáticos y un plantel profesionalizado.

«Este es el grito de auxilio de un club que tiene lo más importante: la gente», analizó un dirigente de otra institución del interior. «Pero la gente sola no paga los pasajes a Mar del Plata o a Tierra del Fuego. Progresista no está diciendo que no quiere competir; está diciendo que el formato de competencia nacional los mata. Y si a Progre, que llena la cancha, le pasa esto, imaginate al resto».

Una grieta que se profundiza: Resistencia vs. Interior

El reclamo de Progresista visibiliza una grieta histórica dentro del deporte chaqueño: la percepción de un centralismo que beneficia a los clubes de la capital, Resistencia, en desmedro de los del interior.

La frase «Todos los deportes y categorías de Resistencia tienen apoyo y nosotros no» condensa un malestar acumulado. Sugiere que los canales de financiamiento, patrocinio y gestión están desbalanceados, dejando a los clubes del interior en una desventaja estructural casi insuperable a la hora de pensar en competencias nacionales.

El impacto en el mapa deportivo chaqueño

La baja de un club como Progresista —con tradición, hinchada y potencial competitivo— es un pésimo augurio para el básquet provincial. Señala que el camino hacia las ligas nacionales se está volviendo un privilegio solo accesible para equipos con patrocinios millonarios o respaldo estatal masivo, excluyendo a los clubes barriales y del interior que son la columna vertebral del deporte argentino.

«Lo que hace Progresista es un acto de honestidad brutal», reflexionó un ex jugador federal. «Prefieren decir ‘no podemos’ y plantear un cambio, antes que endeudarse por años para cumplir un sueño que después los ahogue. Es un llamado de atención a la Federación: o reorganizan el básquet chaqueño para que todos puedan vivir de él, o se va a morir en el interior, convertido en un lujo que solo Resistencia puede darse».

¿Puede el básquet chaqueño sobrevivir como un deporte federal si sus clubes históricos del interior deben bajarse de la competencia nacional por imposibilidad económica? La decisión de Progresista no es una renuncia, es un manifiesto. ¿Escuchará la Federación el reclamo y reorganizará el calendario para priorizar la sustentabilidad de los clubes, o el básquet del interior quedará condenado a ser una divisional inferior permanente? La cancha, ahora, está en la mesa de los dirigentes.